Cómo mejorar nuestra paleta de colores (Parte 1)

Mayo 30, 2016, 3:56 PM

Por lo general, cuando los pintores pensamos en construir o comprar una paleta de colores, pensamos en la gama tonal que debería integrar esa paleta. Sin embargo, pese a que el color es en efecto lo más importante en cuanto a la construcción de una paleta, no es el único factor a considerar. Las ligeras variantes tonales de algunos pigmentos, así como su grosor o delgadez, son también elementos muy importantes para construir una paleta que realmente se adapte a nuestras necesidades y produzca los mejores resultados posibles.

En beneficio de esta explicación dividiré los tipos de paletas en dos grandes géneros:

  • Paletas básicas: para ser usadas en una amplia cantidad de cuadros distintos.
  • Paletas específicas: pensadas para cuadros específicos o tareas específicas, como podrían ser pinturas de paisaje, retratos, marinas, atmósferas nocturnas, diferentes formas de abstracción, etc.

 

Paletas básicas

Quizá la paleta básica más conocida es la paleta limitada, también conocida como paleta básica. Una paleta limitada es aquella que utiliza la menor cantidad de colores posibles para producir, a partir de combinarlos, una gran cantidad de valores, tonos, sombras y tintes. Por lo general, este tipo de paletas cuenta como mínimo con los tres colores primarios, un pigmento blanco y uno negro y/o café.

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Que a este tipo de paleta limitada se le llame también “paleta básica” no quiere decir que sea exclusivamente una paleta para principiantes. De hecho, existe una paleta limitada muy famosa que fue utilizada por el pintor Anders Zorn, en la cual sólo utilizaba negro de marfil, rojo cadmio W&N, amarillo ocre y blanco de titanio. Sobra decir que los resultados que este artista lograba con esa paleta eran, no sólo profesionales, sino magistrales.

 

Anders Zorn: Självporträtt. NM 1510

Anders Zorn, Autorretrato con modelo, óleo sobre tela, 1896.

Existen muchas paletas básicas que, a parte del mínimo de colores necesarios, agregan otros cuantos colores para agilizar el proceso de trabajo o para ampliar las posibilidades cromáticas de nuestros cuadros (entre otras cosas). La siguiente paleta, diseñada por el maestro Luis Nishizawa para sus alumnos, es un buen ejemplo de este tipo de paleta básica. Esta paleta, así como otras muchas del mismo tipo, contiene los colores primarios, los secundarios, tierras (ocres y óxidos), blanco y negro. Paletas como ésta –y otras más amplias del mismo tipo– ofrecen, aparte de mayores variables tonales, algunas posibilidades que la paleta limitada no tiene; esto debido a que usar pocos pigmentos nos impone una limitación de variables en cuanto a opacidad y transparencia. En lo sucesivo profundizaré en este último punto.

 

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Paleta de 13 colores del maestro Luis Nishizawa.

 

Paletas específicas

Las paletas específicas son aquellas que programamos para tareas específicas. Por lo general, estas tareas pueden ser las mencionadas anteriormente: retrato, paisaje, etc., o también pueden ser simplemente obras específicas en las que nos interesa tener un colorido o carácter particular.

Ahora bien, según la composición química de los pigmentos, algunos de ellos tienen comportamientos completamente distintos al de otros con colores similares. Éste es el caso de algunos pigmentos óxidos y algunas sienas, entre otros pigmentos. Para ejemplificar estas diferencias utilizaré a continuación el Amarillo Siena (ocre) y el Amarillo Óxido.

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Amarillo Ocre Dark

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Amarillo Óxido

En el pasado solía decirse que al pintar paisajes, los fondos y las lejanías debían pintarse con ocres y sienas. Aunque ésta era la tradición, no se decía sólo por tradición, sino que tenía una razón de ser más profunda: se debía a que los ocres y sienas son pigmentos muy delgados que permiten transparencias y que, por lo tanto, son ideales para hacer veladuras muy delgadas y generar la sensación de lejanía. Por otro lado, y a diferencia de las sienas, existen otros pigmentos -como los óxidos de hierro- que tienden a ser cubrientes, gruesos y muy tintantes. Estos pigmentos no permiten trabajar óptimamente con veladuras, ni generar transparencias y mucho menos producir la sensación de gran lejanía. En este tipo de casos, a pesar de que el color de ambos pigmentos (mencionados y ejemplificados arriba) es similar en cuanto a valor, la función que desempeñarían ambos en nuestra paleta sería distinta y no podrían ser sustituidos el uno por el otro. Es por esta razón que no bastaría con tener uno sólo de estos pigmentos en nuestra paleta, especialmente si el que tenemos lo hubiéramos escogido sin considerar la función que deseamos que desempeñe en nuestro resultado final.

Por supuesto, este fenómeno no sólo ocurre en cuanto a óxidos y sienas, sino que existen muchos pigmentos que son gruesos o delgados. Existen negros gruesos, como el negro óxido, y negros delgados, como el negro de humo; blancos gruesos como el plomo y blancos delgados como el titanio; azules gruesos como el cobalto y azules delgados como el ftalo; y así en todos los colores. La forma de identificar si un color es grueso o delgado es conociendo su tipo de molécula, según su nombre químico o, más fácil aún, por las etiquetas en sus envases.

 

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De izquierda a derecha: transparente, semitransparente, semicubriente, cubriente.

 

Tomar en consideración el grosor y la delgadez de los pigmentos puede enriquecer considerablemente nuestras posibilidades pictóricas y permitirnos nuevos y mejores resultados. Una de las grandes ventajas de esta característica de los pigmentos (ya sea la delgadez o grosor de sus moléculas) es que nos permite jugar mucho más con la sensación de los colores que avanzan y retroceden. El grosor de los pigmentos, como mencioné anteriormente, tiene la capacidad de producir la sensación de distancia o proximidad. Este elemento de la pintura –que es el avanzar y retroceder de los colores–, del cual se habla muy poco en la pintura actual, nos permite abordar los cuadros y la composición de los mismos, no sólo como planos bidimensionales, sino como espacios tridimensionales y virtuales, independientemente de si nuestra pintura es abstracta o figurativa.

Gracias a implementar este tipo de técnicas, tanto la experiencia del espectador como la experiencia creativa de nosotros como pintores se enriquece profundamente. El grosor y la delgadez de los diferentes pigmentos es uno de los elementos clave en cuanto a esta ilusión que la pintura debería poder producir; bien entendida abre una enorme puerta a todo artista. En una publicación futura profundizaré más en este tema en específico: hablaré sobre cómo utilizar el grosor o delgadez de nuestros pigmentos, pinturas y cargas para generar espacialidad en nuestros cuadros.

Para terminar mencionaré brevemente dos características más, que no dependen del color de los pigmentos, sino de sus características físicas y químicas, y que nos son útiles a considerar a la hora de comprar colores para nuestra paleta.

  1. Veladuras: podríamos definirlas como velos delgados de color, utilizados para cubrir y entonar otros colores colocados previamente sobre el lienzo. Muchos grandes maestros de la antigüedad se valieron de esta técnica, que produce una brillantez y luminosidad impactante en los cuadros, para producir sus más grandes obras; son las veladuras las que han permitido a los grandes coloristas de todas las épocas hacer vibrar el color de sus cuadros. Ésta es una técnica que depende en gran medida, más que del color de nuestros pigmentos, de su transparencia y respuesta ante la luz. De hecho, la tan aclamada técnica veneciana utilizada por tantos grandes maestros se vale por completo de esta forma de aplicar la pintura, misma que depende en su totalidad de las características de los distintos pigmentos al ser usados como veladuras.
  2. Undertones: esta característica de los colores podría traducirse literalmente como la voz grave de los colores o la voz oculta de los colores. Existen colores que al ser aplicados -gruesos o delgados- producen interesantes variables tonales, efecto que en inglés se conoce como undertone y que podría ser considerado como la personalidad oculta de los colores. Esta característica que tienen algunos pigmentos es sumamente útil al hacer pinturas monocromáticas, grisallas, veladuras o simplemente como una bella herramienta más para agregar a nuestros abanico de recursos pictóricos.

En la segunda mitad de esta publicación profundizaré mucho más respecto a estos dos últimos puntos.

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3 comentarios to “Cómo mejorar nuestra paleta de colores (Parte 1)”

  1. Juana Rebeca Rodriguez dijo:

    Gracias, por dar estas explicaciones, me parece excelente, a las personas que no entendemos muy bien el color nos resultan muy útiles ojalá pudieran dar algún curso de verano en la ciudad de Pachuca Hidalgo,Saludos!

  2. PATRICIA FIGUEROA dijo:

    gracias…como siempre compartiendonos sus conocimientos un abrazo a todos..

  3. Víctor González dijo:

    Gracias por sus comentarios Patricia. Muchos saludos.

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