Rembrandt Van Rijn (1606-1669), uno de los más grandes pintores de todos los tiempos, fue también uno de los más grandes técnicos de la pintura. Desarrolló distintos medios nuevos para solucionar problemas de los materiales de su época y con ello, logró resultados que muchos pintores de épocas posteriores han intentado emular, y que incluso hoy en día seguimos emulando. En este texto hablaremos de distintos medios que inventó, las razones de los mismos y las ventajas que estos tienen al ser utilizados sobre nuestros lienzos.

Self-Portrait, 1658

Rembrandt, Autorretrato, 1658

En el texto anterior hablamos brevemente sobre el contexto histórico de Rembrandt, conocido como la época dorada holandesa, período que le permitió tener acceso a una gran cantidad de materiales de pintura, entre otras cosas. La historia nos pinta a Rembrandt como un gran excéntrico, apasionado por lo nuevo y lo diferente, dispuesto a gastar todos sus ingresos en busca de aventuras estéticas. Y en efecto, Rembrandt fue un gran coleccionista de todo tipo de objetos: ropa de países lejanos, plumas de aves desconocidas, huesos y cuernos de animales que nunca antes había visto y más. Era tal su avidez por el coleccionismo y tanta la cantidad de dinero que gastaba con esos fines, que en cierta etapa de su vida esta actividad lo llevó casi a la quiebra.

Sin embargo, Rembrandt no sólo estaba interesado en coleccionar objetos extraños. Como ya mencioné, también se interesó por conseguir nuevos materiales que pudiera utilizar en su pintura. Fue a partir de estos nuevos materiales que Rembrandt desarrolló distintas técnicas y métodos de aplicación de los mismos; entre los materiales con los que experimentó se encuentran nuevos medios de cera, impastos con cuarzos molidos y pigmentos desconocidos de otras partes del mundo, como la grana cochinilla. Al trabajar con estos materiales, Rembrandt se dio cuenta de sus reacciones químicas en conjunto con otros medios, su comportamiento en relación al ambiente y cómo esto repercutía en la obra. De esta forma comenzó a idear sistemas para hacer uso de estos materiales sin que tuvieran posteriormente contratiempos sobre sus telas y de este modo aprovechó sus características para desarrollar técnicas que produjeran resultados que eran imposibles hasta ese momento, así como para solucionar algunos inconvenientes de los materiales ya existentes en la época.

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Rembrandt, La sopa con Emmaus, 1629

Algunos de los descubrimientos técnicos de Rembrandt fueron de índole práctica, desarrollados para contrarrestar algunas características negativas de los materiales que se usaban en la época. Los materiales que eran la base de la obra de Rembrandt, así como de la obra de todos sus contemporáneos, eran los materiales de la técnica veneciana, que así como aportaban grandes ventajas visuales a la pintura, poseían también grandes defectos. Uno de estos defectos tiene que ver con las características del blanco de plomo, elemento esencial de la técnica veneciana.

El blanco de plomo, pigmento sumamente valioso para la pintura, por sus cualidades de refracción y capacidad de secado, tiene dos grandes desventajas. Una de ellas tiene que ver con su misma capacidad de secado, la cual hace que con los años el aceite que esté en contacto con plomo se seque tanto que se craquele en exceso. Para contrarrestar esto, en cierto punto de la historia de la pintura se inventaron barnicetas de aceites con ceras. Investigaciones recientes parecen señalar que el artista que inventó en su momento estas barnicetas fue Rembrandt.

Análisis hechos a los cuadros de Rembrandt en laboratorios demuestran que a partir de cierta etapa encontramos en sus cuadros rastros de cera entre las capas de pintura, así cómo también polvo de cuarzo molido, especialmente en las áreas con impastos gruesos. Debido a que en la época de Rembrandt los impastos eran realizados con pútrido, el cual es una mezcla de temple, aceite y blanco de plomo, estos tendían a craquelarse considerablemente con los años. En realidad, esta cuestión no era un gran problema en muchos casos, ya que la forma de pintar de muchos pintores no requería de impastos demasiado gruesos y, por lo tanto, sus cuadros no corrían grandes riesgos. Sin embargo, a partir de cierta etapa, la forma de pintar de Rembrandt utilizaba impastos muy gruesos, lo cual ponía en peligro el futuro de los cuadros, cuyos impastos podrían caerse debido a su peso, en caso de craquelarse. Rembrandt solucionó este inconveniente añadiendo cera a sus barnicetas y agregando arenas sílicas a sus impastos.

La cera tiene la cualidad secar lentamente; de hecho "lentamente" es un eufemismo, pues en realidad tarda varios siglos en secar por completo. El uso de este material, en conjunto con óleo y plomo, tenía la ventaja de evitar el secado excesivo del aceite y evitar así el craquelado de los impastos. Por otro lado, era la cualidad secante del plomo lo que permitía el uso de la cera, ya que aceleraba su secado.

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Rembrandt, Retrato de Saskia van Uylenburgh, ca. 1635

Otra característica negativa del blanco de plomo es el hecho de que a la larga tiende a oscurecerse. Esto, como podrán imaginarse -o incluso haber presenciado- con el tiempo altera considerablemente los cuadros en los que fue utilizado. Por desgracia, esta peculiaridad no es única del blanco de plomo, sino que también la comparte otro de los materiales esenciales de la técnica veneciana que utilizaba Rembrandt. Este material es el aceite de linaza, y especialmente el aceite de linaza que fue espesado y preparado a manera de aceite negro, como el que se usaba en la época. Esta característica de ambos materiales hacía que los pintores no pudieran trabajar con exceso de aceite -o exceso de blanco de plomo- sin contratiempos, por lo que los pintores dependían mucho del uso de temple, que limitaba las posibilidades de emplear gruesos impastos en la pintura, pues se sabía que de lo contrario con los años los cuadros se volverían muy oscuros. Rembrandt logró solucionar este problema en su pintura, y lo hizo con el mismo material con el que logró contrarrestar el exceso de secado del plomo: la barniceta de cera. La cera tiene la particularidad de poder encapsular y aislar tanto al blanco de plomo como al aceite, si es usada correctamente. Esto permitió a Rembrandt hacer uso de gruesos impastos en sus pinturas, sin sacrificar la luminosidad de sus cuadros en el proceso, y así lograr el tipo de pintura por la cual lo conocemos actualmente.

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Rembrandt, Su último autorretrato antes de morir.

Por último, generar impastos de mayor grosor requería usar aceites de mayor densidad que no colapsaran al secar y mantuvieran su cuerpo. Estos aceites espesados tenían -y tienen- la desventaja de secar lentamente y, debido a su peso, escurrir en el proceso, por lo que requieren de algo que los haga secar con mayor velocidad y que a su vez les dé cuerpo. Por esta razón solía utilizarse una mayor cantidad de blanco de plomo en los impastos, lo cual con los años producía los inconvenientes ya mencionados: el craquelado y oscurecimiento de la pintura. Para solucionar esto, Rembrand utilizó su ya mencionada barniceta de cera, en conjunto con blanco de plomo, aceite espesado y polvo de cuarzo molido. El polvo de cuarzo molido, que es similar a la arena sílica actual, permitía reducir la cantidad de blanco de plomo que se usaba en los impastos, ayudando al mismo tiempo a dar cuerpo a los mismos. Una característica sumamente interesante de este material, por la cual quizá Rembrandt lo utilizó en sus pinturas, es su carácter semi traslucido, que permite el paso de la luz. Probablemente Rembrandt se percató de que este material que posibilitaba el paso de luz, al mezclarse con blanco de plomo, no bloqueaba el efecto refractante del plomo, consiguiendo así conservar las peculiaridades deseadas del mismo y evitando a la vez sus características negativas.

El uso de cera en los impastos de óleo y blanco de plomo tenía también la ventaja de permitir el uso de materiales tan pesados como las arenas sílicas, con las cuales se podían generar impastos gruesos sin tener que recurrir al uso excesivo del blanco de plomo. Fue gracias al uso de la cera que Rembrandt logró reducir la cantidad de blanco de plomo -evitando sus efectos negativos- sin perder luminosidad, gracias a las cualidades traslúcidas del cuarzo molido. Esto permitía que los impastos no fueran tan secantes, pudiendo ser gruesos y matéricos; de hecho más gruesos que nunca antes en la historia de la pintura previa a la obra de Rembrandt. La forma tradicional de realizar esto era a partir del uso de plomo y aceite negro espesado, a la manera de Tiziano. Este sistema, como ya he mencionado, tenía la desventaja de craquelar bastante, además de oscurecerse en exceso con el tiempo. La introducción de las barnicetas de cera de Rembrandt, en conjunto con el uso de cuarzo molido, solucionaron este problema, permitiendo la evolución de la pintura en años subsiguientes.

Nota: Me gustaría profundizar más en el uso de otros materiales en la obra de Rembrandt, especialmente en la cochinilla grana. Debido a la extensión del texto presente, lo dejaré para una próxima publicación.