Tips para artistas, tomados de las mentes de coleccionistas y galeristas

Mayo 1, 2017, 1:42 PM

Desde hace tiempo pienso que existe una gran semejanza entre artistas y coleccionistas, puesto que considero que tenemos mentalidades similares. Así como un buen coleccionista está dispuesto a invertir grandes cantidades de dinero para de esa forma obtener obras que le satisfagan profundamente, un buen artista está dispuesto a invertir una gran cantidad de tiempo y esfuerzo para crear obras que le produzcan exactamente la misma satisfacción.

Hoy en día, cuando escuchamos hablar de coleccionismo y del mercado del arte contemporáneo, generalmente se enfatiza la cuestión económica. Nunca antes en la historia del arte se han roto los récords de venta de la forma en que en las ultimas décadas se rompen sin miramientos. Artistas como Andrea Fraser, en su texto Le 1 c’est moi, han hecho hincapié en cómo, gracias al crecimiento del mercado del arte contemporáneo, muchos artistas se han enfocado exclusivamente en lo que podría considerarse la creación de bienes de lujo. Se dice que hoy en día hay mas artistas que nunca, en proporción a los otros oficios.

Sin duda, el mercado del arte contemporáneo ha crecido por el interés que el arte despierta como inversión. En efecto, el arte se ha convertido en un producto activo que puede incluirse en una cartera. Sin embargo, no todo alrededor de ser artista tiene que ver con éxito económico, ni tampoco todo al respecto del coleccionismo tiene que ver con ver el arte como inversión.

 

Daniel Richter, Tarifa, óleo sobre tela, 350 x 280 cm, 2001. Colección Ken y Helen Rowe, Londres.

Los grandes coleccionistas

“Una buena compra siempre es algo con lo que se quiere vivir. No debería ser una cuestión de comprar y vender.”  Marianne Boesky, Galerista NY, representante de Takashi Murakami.

 

Es interesante lo que encontramos al analizar distintas colecciones importantes y lo que impulsó su compilación. Por raro que parezca, muchas de las colecciones más valiosas en términos económicos no fueron creadas con el principal objetivo de valer fortunas. Fueron, de hecho, compiladas por personas con gran pasión por el arte. Lo curioso es que, en cambio, muchas colecciones hechas sólo por razones económicas tienden en poco tiempo a devaluarse.

Esto es particularmente interesante en relación al acto de la creación artística. Hoy en día el mito del genio incomprendido es rechazado por muchos, en especial por lo tendenciosa que puede ser dicha postura. Sin embargo, si analizamos la historia del arte, encontraremos muchos grandes artistas que rompieron con los lineamientos del mercado y de su época. Independientemente de esta oxidada idea de genialidad que muchas veces se asocia con la creación, si ponemos atención, veremos que muchos grandes artistas que han transformado la historia del arte lo hicieron sin considerar el beneficio económico como su principal objetivo.

No obstante, para ser un gran artista -al igual que un gran coleccionista- hace falta mucho más que sólo pasión. Es cierto que la pasión es el motor que alimenta todo en torno a la realización de una obra, mas si ésta no se vincula con conocimiento estamos casi predestinados a realizar malas “inversiones”, y no me refiero a inversiones meramente económicas.

 

 

Gerhard Richter, Abstract Painting (726), óleo sobre tela, dos partes: cada una de 250 x 175 cm, 1990.

 

Los deberes del coleccionista

“Si quiere dedicarse a coleccionar en serio, tendrá que hacer sus deberes. Ante todo, adquiera todos los libros o catálogos de museos sobre el artista que le interese. Examine cuidadosamente cada imagen y fíjese en quien es el propietario de cada pieza. En segundo lugar, lea estudios. No tiene que estar de acuerdo con todo cuanto digan a propósito del artista, pero si debe saber lo que hace y cómo se analiza y presenta su obra en los contextos de los museos y de la critica. También conviene hablar con el marchante primario del artista para saber más acerca de él y de su mercado. Lea revista de arte e investigue cuales son los museos que tienen obras del artista…”  Adam Lindemann – Coleccionista, Autor de Coleccionar Arte Contemporáneo.

 

Lucian Freud creía que una gran obra de arte podía lograrse a fuerza de pura concentración. Sn embargo, si analizamos su obra y hábitos de trabajo veremos que dicha concentración no quiere decir únicamente concentrase en el modelo y el cuadro. Freud, al igual que gran cantidad de artistas era un gran conocedor de la historia de la pintura de forma directa. En cierta época de su carrera su estatus le permitía incluso solicitar que cerraran salas de museo solo para que el pudiera ver las pinturas.

Así como ser un coleccionista exitoso implica no solo comprar lo que le gusta, si no estudiar a profundidad respecto a aquello que colecciona. Ser artista es mucho más que hacer obra, e implica gran conocimiento.

 

 

Anselm Kiefer, Parsifal III, óleo y sangre sobre tela, 300.7 x 434.5 cm, 1973. Comprado en 1982.

 

Los deberes del artista

Tanto para el artista, como para el coleccionista, es de gran valor conocer la historia del arte y la historia del medio específico que le interesa. Esto tiene varios aspectos a considerar: es necesario conocer a los artistas que utilizan ese medio en particular y su obra; conocer aspectos técnicos sobre los medios; conocer el contexto social e histórico de los aspectos y la relación del medio con éstos. Por otra parte, el artista debe analizar con la misma profundidad los temas que le interesan: ¿qué otros artistas han tocado esos temas?, ¿cuál es la circunstancia de esa temática dentro de la historia del arte?, ¿cuál es lo condición del tema dentro de la sociedad contemporánea?, ¿cómo se vincula el tema con el medio que elijo?, ¿cuál es el estatus de dicha temática dentro del mundo del arte contemporáneo? Las preguntas podrían continuar.

Por suerte, como en toda materia por la cual uno siente pasión, estas tareas son más bien parte del gozo que la labor artística trae consigo. Particularmente es así cuando dejamos de preocuparnos tanto por el aspecto económico y nos enfocamos en lo que realmente importa -y que es, de hecho, lo que da valor a la obra-.

 

Andy Warhol, Thirty Are Better Than One (Treinta son mejor que uno), polímero sintético y tinta de serigrafía sobre lienzo, 279.4 x 240 cm, 1963.

 

Vea mucho arte

Visite mucho museos y acuda a muchas exposiciones. Es importante hablar con mucha gente, pero limitarse a filtrar lo que dicen. Luego hay que crearse una opinión propia y fiarse del instinto visceral, siempre y cuando provenga del conocimiento, del estudio detenido de lo que se hace, de la lectura, de abrir los ojos y de ver mucho.

Peter M. Brant, coleccionista; uno de los primeros mecenas de la obra de Warhol.

 

No todo en cuanto a arte se aprende en libros, ni para artistas, ni para coleccionistas. Sin duda, una de las tareas más importantes que tienen, tanto artistas como coleccionistas, críticos, galeristas y curadores, es ver mucho arte. Hans Ulrich Obrist, que es quizá el curador actual más importante de arte contemporáneo, ha mencionado que una de las cosas que siempre se esperan de un curador es una basta experiencia de campo. Esta, naturalmente, sólo se logra viendo mucho arte de forma directa.

La realidad es que los libros de historia del arte, la teoría de arte, el mercado, la industria y la escena giran todas en torno a la obra en sí. Esto no ocurre a la inversa, aunque a veces pudiera parecerlo.

Por supuesto, ver arte no es sólo significativo para curadores y coleccionistas. Como todo artista experimentado sabrá, los libros no hacen justicia a la experiencia directa de las grandes obras.

 

Mark Rothko, Centro blanco (amarillo, rosa y lavanda sobre rojo), óleo sobre tela, 205.8 × 141 cm, 1950.

 

Instinto

En ocasiones, los nuevos coleccionistas deberían entusiasmarse por una obra antes de entenderla del todo.

Bruno Brunete y Nicole Hackert, galeristas de Berlin, representantes de Chris Ofili, Sarah Lucas, Daniel Richter -entre otros-.

 

Por último, leer, investigar y ver arte no lo es todo. El arte no es una competencia para artistas, como tampoco lo es para coleccionistas. No se trata de tener o producir obras que valgan millones, o que sean la epítome de la teorización. Así como una buena compra para un coleccionista de arte es una pieza que 20 años después de haberla comprado le sigue encantando, igualmente, una buena obra para un artista es algo que te produce profunda satisfacción después de mucho tiempo de haberla creado.

En Fedro, Sócrates menciona la importancia de permitirnos ser arrastrados por el amor hacia la cima de la existencia, para desde ahí contemplar el ser. Este antiguo texto es uno de los primeros escritos significativos para la teoría de arte occidental y, hasta la fecha, una gran obra de arte es algo que se apodera de nosotros haciendo uso de nuestra sensibilidad. Cosa que ocurre así seamos artistas, coleccionistas o lo que sea.

Así mismo, Kant al hablar de estética pura y adherente, nos da a entender algo similar. De ambos deducimos que la exploración estética, no limitada por cánones preestablecidos ni peleada con los mismos, permite algo único: explorar quiénes somos realmente utilizando nuestra sensibilidad estética. Y, como probablemente diría Nietzsche citando a Hegel: cuando encuentras el Sí mismo, el arte y la filosofía están muertos. Los que estamos vivos somos nosotros, y somos libres de crear y coleccionar lo que nos venga en gana.

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