Pero he aquí que el papel se presta a nuevas invenciones. Puede ser disuelto y machacado, para prestarse a la escultura. O ser simplemente doblado o desdoblado, o perfilado con tijeras, para otorgarnos inéditos regocijos. A pesar de todas las humillaciones debidas a la imprenta y aún a pesar de ser moneda en nuestros días, el papel, como toda creación del espíritu profundo, es capaz de recobrarse, como materia viva, cuando se le trabaja a mano. Y entonces resulta del mayor interés, ahora mismo, cuando Juan Manuel de la Rosa pone sus manos espirituales sobre la materia del papel, para dejar en ella su impronta: esta firma de artista.
– Juan José Arreola