Nota: Distintas marcas de papel tienen diferentes grados de absorción e incluso aunque usemos papel del mismo gramaje, estos reaccionarán de manera distinta. Si se quiere profundizar en esta técnica será importante probar múltiples marcas o incluso diferentes papeles artesanales para ver cuál produce los mejores resultados en nuestra obra.



La gran ventaja de esta técnica es que puede trabajarse en un mismo pliego de papel con múltiples técnicas de agua, como lo hace Marlene Dumas al fundir acrílicos con gouache, tintas y acuarelas. Sin embargo para hacer esto es bueno tomar algunas cosas en consideración, especialmente en relación a la técnica de acrílico: Existen muchos tipos de acrílicos que se pueden conseguir en el mercado, algunos espesos, otros fluidos y otros muy fluidos. Cuando trabajamos técnicas de acrílico, por lo general nos enseñan a utilizar un sólo tipo de acrílico y volver fluida la pintura utilizando sólo agua. Si queremos que sea más líquida le echamos más agua, si queremos que sea espesa la dejamos sin agua. El problema de este método es que el agua funge como un solvente para el acrílico y entre más agua le echemos al acrílico, menos partículas de acrílico habrá en nuestra aguada y por tanto menos capacidad de pegado tendrá nuestro acrílico. Esto generará que el pigmento que quedó sobre el papel caiga con los años a manera de polvo ya que no hay mucho que lo detenga sobre él. Si bien es cierto que el papel al ser absorbente minimiza la caída del polvo, no esta de mas ayudarle a cumplir esta tarea utilizando con conciencia nuestros medios. Para resolver este conflicto lo ideal es utilizar medios acrílicos muy fluidos, mismos que requerirán una menor cantidad de agua para volverse aguadas y por lo tanto conservarán la capacidad de pegado necesaria para detener el pigmento en el papel la mayor cantidad de tiempo posible.