El carácter del acrílico y su semejanza con la vida del siglo XX
El acrílico fue afin a los pintores jóvenes del siglo XX debido a que, en gran medida, el medio era congruente con elementos de su nueva forma de vida: el dinamismo de las grandes ciudades, la producción en serie de las fábricas y la velocidad a la que viajaba la información gracias a las telecomunicaciones, los autos y los aviones.
El rápido tiempo de secado del acrílico se adaptaba a la nueva y veloz forma de vida, nunca antes experimentada. De este modo, el acrílico brindó a muchos pintores el dinamismo para expresar este nuevo paradigma histórico, junto con una gran libertad creativa y estética que permitía manifestaciones plásticas de resultados y secados inmediatos.
Este nuevo material dio vida a técnicas como los drippings de Pollock, los brochazos de Motherwell, la serigrafía de Warhol y tantas otras técnicas que necesitaban estas características. El acrílico les dio a muchos la posibilidad de tener en sus cuadros comienzos rápidos, finales rápidos y secado rápido, permitiendo agilidad al inmediatamente poder colgar el cuadro y venderlo, como en el caso de la fábrica de Warhol.

Andy Warhol (1928-1987) Mao, signed and dated Andy Warhol, '73

Keith Haring, Sin Titulo, 1982.
Tipos de medios acrílicos
Existen distintos tipos de bases acrílicas, todos con usos y posibilidades distintas. Unos, por su cuerpo denso, son útiles para pintar con impastos y pinceladas gruesas del tipo de Van Gogh. Algunos, de cuerpo más suave, son ventajosos para pintar grandes superficies sin que las marcas de la brocha sean visibles, logrando superficies planas de colores lisos. Hay los que son sumamente fluidos y pueden trabajarse a manera de acuarelas o tintas, consiguiendo incluso efectos propios de estos medios. Por último, existen los que resisten gran cantidad de cargas y que se fijan sobre la superficie con tal adherencia que pueden ser utilizados para pintoescultura y pintura matérica a la manera de Antoni Tapies o Anselm Kiefer.