Aunque hoy en día se sabe que el encausto antiguo se producía con cera y resina, no se sabe qué resinas específicas eran utilizadas. Esto se debe a que en distintas partes del mundo existen distintos árboles y arbustos y, por lo tanto, diferentes resinas. Aunado a esto, los aún existentes cuadros antiguos pintados en esta técnica tienen diferente estado de conservación y, por lo tanto, es virtualmente imposible identificar con certeza los materiales específicos que se utilizaron en su realización. Aun así, tenemos claridad en que se necesitan tres elementos para conformar el encausto: cera, resina y solvente.
El encausto que se ha hecho en México desde la época de Diego Rivera utiliza la resina que en México se conoce como copal; más no cualquier tipo de copal, porque debe ser copal de pino -el cual tiene alta dureza y gran capacidad de pegado- y no copal del árbol "Copal" que encontramos en Oaxaca, ya que es demasiado suave. Si no se usa el copal correcto, el encausto no se endurecerá y lo que pintemos con él se caerá o derretirá en poco tiempo.

Pintura de El Fayum
Otro importante elemento a considerar a la hora de preparar o comprar encausto es que la cera que contenga necesita ser 100% pura de abeja, sin rastro de parafina o miel. Si el encausto se prepara con parafina, se desmoronará fácilmente, reduciendo dramáticamente la vida de la obra; y si la cera contiene miel, los colores cambiarán y las capas de pintura tampoco secarán.

Jasper Jhons, Bandera Blanca, 1955, encausto sobre tabla.
Los 3 básicos tipos de encausto que encontramos hoy día en el mercado son:
Encausto suave: perfecto para trabajos delicados, contiene más cera que barniz copal.
Encausto medio: para todo uso, contiene 50% barniz copal, 50% cera.