Grisalla de Rembrandt
Peter Brugel el viejo, Cristo y la mujer tomada en adulterio (Christ and the Woman Taken in Adultery), 1565.La ventaja que ofrece el uso de grisallas es la brillantez que consiguen los colores con este método. Existen dos formas diferentes de utilizar nuestras pinturas, independientemente del uso de óleo, acrílico, acuarela u otro como medio: una de ellas es aplicar el color en masa y la otra es aplicarlo en veladura. En masa quiere decir utilizar nuestros pinturas en capas gruesas de color, mientras que en veladura quiere decir en capas delgadas. La diferencia entre ambos es la forma en que el color refracta, o es atravesado por la luz, que en ambos métodos es muy distinta.

Como podemos ver en la gráfica anterior, cuando la luz impacta sobre un color grueso (en masa), no tiene la capacidad de atravesarlo, por lo que refracta directo sobre él. Por otro lado, cuando impacta sobre un color delgado (en veladura), lo atraviesa e impacta en el fondo sobre el cual fue colocada esa capa de pintura y al rebotar en el fondo, ilumina la veladura por refracción desde atrás. De esta forma, las veladuras son iluminadas desde dos puntos distintos, directamente e indirectamente por refracción. Esto hace que los colores puestos a manera de veladuras se vean mucho mas luminosos al ser colocados sobre colores claros, o blanqueados, porque la luz sale en cierto grado desde atrás de la pintura. Este mismo fenómeno hace que al colocar una veladura sobre un color obscuro, ésta se vea afectada por la refracción de ese color oscuro, aparentando ser menos vibrante de lo que es.
Ejemplo de color aplicado en masa y en veladura extraído del libro Teoría del color de Patti Mollica.El uso de las características que la luz da al color, mediante el uso de veladuras, fue aprovechada ampliamente por grandes maestros del pasado como Vermeer y Rembrandt, quienes lograron con ellas una luminosidad y colorido incomparable en sus cuadros. La sensación de luz que estos y otros grandes maestros lograron en su obra, junto con la vibración de algunos de sus colores, sería imposible conseguir si no hubieran tomado en consideración la forma en que la luz incide sobre los colores y la forma en que los materiales de pintura se comportan en relación con ella. La pintura no es -como diría Allen Grensberg- únicamente el vehículo para representar una idea, sino que tiene carácter en sí misma; tiene cualidades y posibilidades que, de no ser comprendidas y empleadas, convierten a la pintura en el simple medio o súbdito de la narrativa. De no ser considerado este carácter, la pintura prevalecería sólo como un vehículo y no como la voz discursiva en sí. Grandes pintores de distintas épocas, como Rembrandt, Velazquez, Monet, Van Gogh, los hermanos Van Eyck y Rothko, entre otros, comprendieron esto e hicieron de la pintura en sí una experiencia por si misma, a través de la comprensión y el uso de las características del material y su interacción con la luz.
La joven de la perla o muchacha con turbante, Johannes Vermeer, óleo sobre tela, 46,5 × 40Ahora que ya sabemos qué son las veladuras y cómo sacarles provecho, es importante tomar en consideración un nuevo factor: el grosor molecular de distintos pigmentos y sus implicaciones en relación con las veladuras. Hay algunos pigmentos que, por más delgados que los usemos, siempre tendrán moléculas gruesas (como los cadmios, o más aún, los óxidos). Hay otros que siempre permitirán un poco el paso de la luz, aún cuando los utilicemos muy gruesos, como las quinacrodinas.
Ejemplo de pigmentos con distintos grosores moleculares, aplicados en capas gruesas.
Luz atravesando un pigmento translúcido.Cuando trabajamos con veladuras, es importante poner atención al tipo de pigmentos que utilizamos para producirlas, para así conseguir los mejores resultados lumínicos en nuestros cuadros. La forma de saber qué grosor molecular tienen los pigmentos de nuestros pinturas es, o bien investigando sobre las características de las distintas composiciones químicas de pigmentos, o bien -más fácil aún, pero quizá menos preciso-, a partir de la etiqueta de nuestras pinturas.