
Andrew Wyeth, Off at Sea, 1972, temple sobre tabla, 85.73 x 85.09 cm, Private Collection © Andrew Wyeth
Aunque hoy en día ha caído en desuso, el temple es uno de los medios de pintura más antiguos que existen. En últimos tiempos ha sido remplazado por óleos, gouaches, acrílicos y acuarelas prefabricados que las empresas de materiales vendemos, probablemente por la practicidad que nos brinda la posibilidad de apachurrar un tubo y extraer pintura para pintar de forma inmediata. Sin embargo, pese a los avances tecnológicos de la industria de los materiales de pintura, el temple sigue siendo quizá el mejor, más versátil y visualmente atractivo medio de pintura de la historia, no teniendo un sustituto entre los medios actuales, ni comparación en cuanto a los resultados que con él se logran.

Botticelli, El nacimiento de Venus, temple sobre tabla.
Por lo general, cuando pensamos en pintura al temple, pensamos en obras como la anterior: obras planas sin textura, muy luminosas y hechas a base de veladuras delgadas sobrepuestas. Sin embargo, éste no es el único tipo de resultado que el temple nos permite. Existen muchos tipos de temples: temple de resina, temple de barniceta, temple de aceite, temple de agua, temple de caseína, temple de jabón de cera, entre otros. Lo que une a todos los temples es que utilizan huevo como medio principal, esto hace que los temples tengan la capacidad única de fusionar, a manera de emulsión, agua y aceite, característica que ha hecho del temple una técnica sumamente utilizada a lo largo de los siglos. Gracias a esta capacidad, el temple es un medio ideal para realizar técnicas mixtas, lo que quiere decir que puede ser usado en conjunto con acuarela, gouache, pastel, óleo o barnicetas gruesas de cera tipo encáustica, y todo esto dentro de un mismo cuadro.
Así es, el temple nos permite fundir medios que de otra manera nos sería imposible fundir sin contratiempos sobre un mismo lienzo, lo que nos abre una inmensa cantidad de posibilidades en cuanto a técnicas mixtas y posibilidades visuales se refiere. De hecho, la técnica de óleo como hoy en día la conocemos surgió de un temple de barniceta con exceso de aceite, al cual con los siglos se le anexó aún más aceite, hasta que en el siglo XIX comenzó a usarse el óleo por sí solo, sin anexársele temple -esto gracias al nacimiento de los tubos de presión y al "bum" de la pintura al aire libre.