Bien podríamos decir que, pese a que las obras de los expresionistas abstractos no se limitaron a la representación, el interés de muchos de aquellos pintores se situaba en la manifestación de la emoción humana. Aunque no la manifestaran a través de la representación y narrativa, sí lo hacían mediante el color, el trazo y la materialidad. En oposición a estos intentos y en su aspecto formal, las pinturas negras de Frank Stella hicieron que no necesitar referencias externas en la realización de una obra de arte tomara una aproximación conceptual completamente contraria a la visceralidad que los expresionistas abstractos habían enfatizado con el mismo fin.

Frank Stella, Zambezi, pigmento metálico polimerizado sobre lienzo, 1959.
Stella fue uno de los primeros pintores en replantear el dinamismo del expresionismo abstracto en composiciones angulares y planos de colores lisos. Una de las características de la pintura de Frank Stella es su amplio uso de patrones y simetría. Si bien los expresionistas abstractos utilizaban la línea, la forma y el trazo para transmitir emociones a partir del gesto, el uso de patrones dibujísticos en la pintura de Stella pareciera intentar borrar la mano del pintor y su psique de las telas. Ciñéndose exclusivamente a reproducir un patrón específico de forma idéntica sobre el lienzo, Stella acentuaba la objetualidad de los lienzos, emancipándolos de su instrumentalidad como simples vehículos de narrativas determinadas.
"Lo que ves es lo que ves", solía decir Frank Stella respecto a sus cuadros, y al relacionarnos con ellos como espectadores no nos estamos relacionando con el alma de un artista puesta sobre un lienzo, como podrían alegar algunos expresionistas abstractos. Nos relacionamos con un objeto, haciendo que la relación espectador-pintura tome un rumbo distinto al que las artes visuales habían sostenido durante muchos siglos con sus espectadores. Este cambio permitió que el arte comenzara a adentrarse en un terreno que había sido explorado más ampliamente por la arquitectura que por artistas.

Frank Stella, Nunca pasa nada, 1959,
Uno de los elementos más significativos de la pintura minimalista es el peso que pone sobre la relación entre el cuerpo del espectador y el objeto artístico, la cual se inspira en la relación cuerpo - objeto - espacio en la arquitectura. En este sentido, la forma de observar una pintura minimalista implica prestar atención a la sensación que produce la dimensión de la obra, en conjunto con todos sus otros elementos. Una pintura de 3 metros produce una sensación muy distinta que una de 10 metros o una de 20 cm, y eso sin tomar aún en cuenta su forma y composición u otros aspectos de la misma. Debido al énfasis que el minimalismo puso sobre el vínculo de la obra de arte con el cuerpo del espectador, no sólo se acentuó en este movimiento la materialidad de las obras, como ocurriera también en el expresionismo abstracto, sino también su objetualidad.
Frank Stella fue el primer artista en plantear exitosamente en su obra, tanto de manera formal como conceptual, la relación entre objeto y espectador que existe en toda obra de arte, y como tal es uno de las artistas más influyentes de la segundo mitad del siglo XX. Por medio de su serie de pinturas negras, fue Stella quien abrió la puerta a la exploración plástica - conceptual de muchos otros artistas, tanto minimalistas como posteriores, indispensable para que fuera posible el desarrollo que tuvo el arte desde entonces y hasta tiempos actuales.