A pesar de que tanto el blanco de zinc como el blanco de titanio pueden parecer a primera vista casi iguales, la realidad es que sus funciones son considerablemente diferentes. Esto, como algunos sabrán, en realidad no se debe a sus pequeñas diferencias de tinte, sino a las diferencias moleculares de los mismos. Son estos cambios en sus moléculas los que determinan que su comportamiento sea diferente, tanto al ser mezclados con otros colores, al refractar la luz o simplemente al ser usados para imprimar superficies.
En este texto hablaremos de algunas de las características de dos de los blancos más utilizados del mercado actual de la pintura al óleo: el blanco de zinc y el blanco de titanio. Pese a que muchas veces son empleados de manera indistinta, tienen funciones diferentes que, en caso de conocerlas, ayudan a poder sacarles mayor provecho. Así mismo hablaremos un poco sobre las contraindicaciones de estos dos blancos y los problemas que pueden presentarse en caso de hacer mal uso de ellos.

Blanco de Plomo
Blanco de Titanio
El blanco de titanio es el pigmento blanco más blanco, opaco y cubriente que hay en el mercado. A nivel microscópico, es el blanco de molécula más chica y densa, lo que hace que sólo permita que lo atraviese una mínima cantidad de luz. Esto lo vuelve un blanco sumamente cubriente y tintante, ideal para cubrir y también para realizar ciertas mezclas.
Todos hemos tenido la experiencia de querer lograr un tinte con blanco y no poder conseguirlo tal como lo queremos, circunstancia que surge de que al hacer mezclas con blanco por lo general nos pasamos de color. Esto se explica porque muchos tipos de blanco se tiñen con mucha facilidad por los demás colores. Por lo mismo, a muchos pintores se les dificulta lograr altos contrastes, produciendo cuadros que se ven un tanto grises y como carentes de luz. Pues bien, cuando utilizamos un blanco muy tintante, es más difícil que nos pasemos de color y que nuestro tinte pierda su blancura. El blanco de titanio es ideal para este tipo de mezclas de alta blancura y, por ende, para recuperar luminosidad en nuestra pintura.
Las características de este blanco también implican que no sea el mejor para realizar veladuras. Las veladuras que contengan blanco de titanio difícilmente dejarán pasar la luz, debido a las características antes mencionadas del pigmento. Así mismo, si queremos hacer mezclas de blanco de titanio con colores traslúcidos y poco tintantes -los cuales por lo general se utilizan en veladuras- gastaremos grandes cantidades de pigmento sin conseguir teñir el blanco lo suficiente. Para este tipo de circunstancias existe otro tipo de blanco que es más útil.
Blanco de Zinc
El blanco de zinc es otro de los blancos más utilizados del mercado. Éste es un blanco semi-traslúcido de molécula absorbente y más grande que la molécula del titanio, por lo que es ideal para realizar veladuras y para hacer mezclas con colores traslúcidos.
El hecho de que sea más transparente que el titanio permite que las mezclas que hagamos con él mantengan una mayor vibración cromática que las mezclas realizadas con titanio. Esto se debe a que por su misma característica traslúcida, cuando la luz lo golpea, exalta también las partículas de color suspendidas en su interior y no sólo las de la superficie, permitiéndonos ver más partículas de color. Aín cuando la tonalidad sea aparentemente la misma que la de una mezcla con titanio, su vibración siempre será más alta.
A pesar de sus magníficas características para realizar mezclas, el blanco de zinc no es un blanco ideal para todo tipo de procesos pictóricos y no debe ser usado como único blanco, ni en todas las mezclas que hagamos con blanco dentro de un mismo cuadro. Recientes estudios han mostrado que, por desgracia, este blanco presenta algunos problemas de estabilidad. El blanco de zinc tiene la tendencia a craquelarse con el tiempo, sobre todo cuando ha sido aplicado sobre superficies blandas, como bastidores de tela tensados. Es particularmente propenso a craquelarse cuando es utilizado en impasto. Por esta razón, usar óleo blanco de zinc por sí solo únicamente es recomendable cuando se usa para realizar veladuras delgadas. Cuando se le quiere emplear en otras circunstancias, lo ideal es utilizar una mezcla de zinc junto con otro blanco.