Jean-Louis-Ernest Meissonier (1815 - 1891) fue el pintor francés más famoso del siglo XIX. Pasaba de 10 a 12 horas diarias en su estudio practicando su oficio y fue la precisión de su pintura lo que le forjó su reputación como artista, así como su fortuna. Subestimar o menospreciar su reputación o su pintura era inaudito en la Francia de la época. En ningún otro momento de la historia podemos encontrar a un pintor francés que fuera tan reconocido como él, cuya obra se vendiera tanto y a precios tan altos. De hecho, los precios altos estaban completamente garantizados a todo lo que su pincel produjera, aún antes de ser pintado.

Jean-Louis-Ernest Meissonier, The Portrait of a Sergeant (Retrato de un sargento), óleo sobre tela, 73 x 63 cm, 1874.
El pintor francés más aclamado del siglo XIX
Meissonier no sólo era el pintor francés más cotizado, sino el que obtenía mayor atención pública. Mas esta atención no era exclusiva de los coleccionistas: cada año, durante el salón de pintura francesa de los campos Eliseos, la cantidad de espectadores que se agolpaban ante los cuadros de Massonier era tal que se tuvo que contratar guardias de seguridad especiales para cuidar de las obras. Se sabe que llegó a atraer más de un millón de espectadores a la muestra, cifra inaudita para la época. Coleccionado por los conocedores de arte adinerados de la época, como James Rothchild, sus pinturas demostraron ser inversiones tan lucrativas que se decía que la firma de Meissonier era tan valiosa como la del mismo banco de Francia. Los precios de sus telas alcanzaron cifras nunca antes vistas en la historia de la pintura europea, llamando así la atención de los coleccionistas por razones que iban más allá de la pintura, estando más bien relacionadas con el estatus y la apreciación de obra.

Jean-Louis-Ernest Meissonier, Les amateurs de peinture (Los amantes de la pintura), 1860.
El éxito económico de Meissonier fue acompañado por críticas de distintos tipos, aunque en general positivas. "Él es el maestro indiscutible de nuestra época", declaró Eugène Delacroix, quién predijo al poeta Charles Baudelaire que "de entre todos nosotros, seguro es él [Meissonier] quien con mayor certeza sobrevivirá". Otro de los amigos de Meissonier, el escritor Alejandro Dumas, lo llamó el pintor de Francia. A los ojos de muchos él era simplemente, como un periódico reportó, el artista más reconocido de su época.
Añoranza por el pasado
Algo interesante es que, a pesar de su gran éxito, a Meissonier no le gustaban los tiempos en los que vivía. Prefería por mucho el siglo XVII e incluso épocas previas. Detestaba ver estaciones de tren, puentes de acero fundido, arquitectura moderna e incluso la moda moderna (sacos de frac, sombreros de copa, etcétera). Es por esta razón que hizo de la fachada de su casa un fiel homenaje al estilo del siglo XVII. Además, el interior de la casa estaba completamente decorada en el estilo de Luis XV, con tapetes caros y armaduras -entre otras cosas. Las pinturas de Meissionier eran iguales a su casa: catálogos completos de antigüedades. Se especializaba en pintar escenas de la vida de los siglos XVI y XVII. Retrataba hombres vestidos con ropa de mosqueteros, jugando ajedrez, leyendo o tocando instrumentos.

Jean-Louis-Ernest Meissonier, Connoisseur en el estudio del artista, óleo sobre panel de madera, 24.13 x 19.05 cm, 1859.