Entre 1670 y 1672, Isaac Newton trabajó intensamente en problemas relacionados con la óptica y la naturaleza de la luz. En 1810, Johann Wolfgang von Goethe escribió su libro Teoría de los colores, que dejó a diversos físicos y filósofos de la época fascinados, lo que provocó que dicha información se extendiera, permitiendo que surgieran otras teorías paralelas y comentarios sobre lo ya escrito. Tales temas serían una importantísima influencia para la pintura impresionista, cuyos pintores entablarían largas conversaciones sobre la naturaleza de los colores.
La pintura de muchos de los impresionistas incluso podría considerarse como estudios detallados sobre la teoría del color, que permitió a los impresionistas analizar con precisión la naturaleza del color en el paisaje. De esta forma fueron liberados de la necesidad por la imitación fiel. Es por esto que las pinturas de los impresionistas, si bien eran formalmente más abstractas que las de muchos de sus antecesores, también lo serían en cuanto al proceso intelectual que les dio vida. La pintura impresionista no sería lo que es si no fuera por el análisis intelectual del color y la atmósfera que permitió el descubrimiento de la teoría del color.
En este curso, a pesar de que, no analizaremos exclusivamente la pintura de paisaje impresionista, sí analizaremos aquello que los impresionistas estudiaron: la teoría del color y su relación con la atmósfera y el medio ambiente. Analizaremos cómo se comporta el color del paisaje en distintos horarios, diferentes climas y épocas del año, etc. Cómo producir sensación de distancia y como distintos componentes atmosféricos como el viento y la lluvia intervienen en el paisaje y la representación del mismo.
Objetivos
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- La iluminación matutina, vespertina y nocturna.
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- La atmósfera y los elementos sólidos, líquidos y gaseosos.
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- La teoría del color y la paleta del pintor.
- Elaboración de un cuadro en técnica mixta.
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La técnica atmosférica y abstracta de Mark Rothko
Del lunes 17 al jueves 20 de julio de 2017
3:30 pm - 7:30 pm
$3600 pesos (incluye materiales)
Mark Rothko, nacido Markus Yakovlevich Rotkovich (1903 – 1970), fue un pintor Estadounidense nacido en Rusia y de ascendencia judía. Pese a que el propio Rothko se negó a considerarse como parte de cualquier movimiento, es generalmente identificado como parte del movimiento expresionista abstracto, en conjunto con pintores como Jackson Pollock y Willem de Kooning.
Mark Rothko se interesó profundamente en la pintura surrealista y el psicoanálisis, particularmente en el análisis de los sueños a la manera de Carl Jung y la teorías que éste formuló sobre el inconsciente colectivo y la lectura de arquetipos. Este interés lo acompañaría a lo largo de su carrera. Sin embargo, su forma de aproximarse a los temas de su interés se iría transformando con el paso del tiempo.
Lo que en un principio comenzó como arquetipos y símbolos figurativos, fácilmente legibles de forma racional, posteriormente se convirtió sobre sus lienzos en puro color y forma. Rothko buscaba que sus lienzos apelaran directamente al inconsciente colectivo y que evocaran emociones profundas. Consideraba que la reacción del público ante sus lienzos era un claro reflejo de su acierto al transmitir estas evocaciones inconscientes en sus telas. Lo interesante de esto es que lograrlo implicó que, en cierto sentido, abandonara la literalidad del arquetipo y optara por la abstracción pura.
A partir de finales de los cuarentas, la obra de Rothko adquirió poco a poco un formato vertical. Esto lo hizo para recalcar la relación entre la obra y el cuerpo, puesto que el cuerpo humano posee en sí una orientación vertical, de la misma manera que el paisaje se extiende de manera horizontal.
Este cambio en la pintura de Rothko nos obliga como espectadores a relacionarnos con su obra de forma física y no sólo visual. El hecho de que los lienzos se extiendan en el espacio de forma similar a la que nosotros lo hacemos, produce una especie de confrontación uno a uno, de la cual surge un tipo de experiencia particular, física y ambiental, y no exclusivamente visual.
La estructura compositiva de sus pinturas integra principalmente planos horizontales que asemejan a las líneas acostadas de paisajes vistos a través de una ventana. En cierto sentido, estas líneas son reminiscentes de su obra temprana, específicamente de sus series de estaciones de metro. Son una mirada diferente de las mismas ideas; en lugar de ser imágenes de la estación, son imágenes difusas y abstractas de aquello que se ve cuando el metro va en movimiento.
Su tratamiento en el color, el cual generalmente es logrado sobreponiendo varias veladuras de materiales distintos, unas sobre otras, para producir gran vibración entre las transparencias e impastos yuxtapuestos. Si bien, en alguna época se pensó que Rothko empleaba exclusivamente óleo sobre sus telas, estudios recientes han demostrado que utilizaba una gran cantidad de materiales diversos. Se han encontrado rastros de huevo en algunos de sus cuadros, lo cual implica que utilizaba temple en conjunto con óleo, a la manera de los maestros del pasado; también se encontraron vestigios de cera, lo que nos dice que hacía uso de barnicetas de cera. Finalmente, se hallaron también residuos de resinas y gomas, lo que nos habla de su uso de barnices.
Todos estos materiales nos permiten deducir que sus cuadros, contrario a lo que se dijo en otros tiempos, poseen una gran riqueza técnica. Cualquiera que haya experimentado en vivo algunas de sus pinturas icónicas tendrá la capacidad de verificar esta riqueza en los resultados ópticos y sensoriales de su obra.
Objetivos:
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- Análisis compositivo de Mark Rothko.
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- Análisis de distintos recursos técnicos del artista.
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- Análisis de procedimientos técnicos del artista.
- Ejecución de obras con sus procedimientos.
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Surrealismo y arte visionario
Viernes 21 y Sábado 22 de julio de 2017
De 10 am - 2 pm y de 3:30 pm - 7:30 pm
$3600 pesos (incluye materiales)
Tanto el surrealismo como el arte visionario buscan explorar aquello que, a simple vista, no se ve. A pesar de que el surrealismo fue más un movimiento literario que pictórico, muchos pintores magníficos formaron parte de ésta corriente. El surrealismo fue profundamente influenciado por el psicoanálisis, que en aquel entonces emergía y en cuyos postulados se basaron muchos surrealistas para crear obras de arte.
Lo que hoy conocemos como arte visionario comenzó desde la época de las cavernas, pues todo hombre prehistórico que pintó sus sueños y visiones con el fin de transmitirlas forma parte de esta corriente. En un principio ésta forma de arte surgió de la experiencia extraordinaria, ensoñaciones, sueños, experiencias místicas y del imaginario colectivo independiente de las religiones que posteriormente se establecieron.
El arte visionario es tan antiguo como los primeros símbolos grabados o pintados en piedra por chamanes prehistóricos. Esta forma de arte se manifestó entre los egipcios, minoicos, mesopotámicos y griegos antiguos, entre otros más. En las culturas antiguas, el arte visionario se desarrolló a la par que los mitos y las leyendas, hasta que ambos cristalizaron en estilos definidos y mitologías concretas. No obstante, como bien señala el antropólogo Joseph Campbell, existe cierta forma de mono-mito que subyace bajo los aspectos externos aparentemente distintos de las culturas. En el estudio de estos aspectos en común que pueden ser encontrados entre diversas de estas culturas basarían sus investigaciones psicólogos como Carl Jung y Sigmund Freud. Quienes a su vez influenciarían, no sólo al movimiento surrealista, sino también a los expresionistas, los expresionistas abstractos y a algunos artistas que son considerados visionarios como Magritte y Leonora Carrington.
Artistas visionarios contemporáneos como los surrealistas de principios del siglo XX, han buscado distintas formas de conectar con el inconsciente y traer a este mundo los secretos que alberga. Durante muchos siglos ser pintor no sólo implicaba saber representar objetos, saber de composición y de color, sino que también requería saber de hermenéutica. Un buen pintor debía dominar una gran cantidad de símbolos, que le servirían para comunicar mensajes por medio de sus pinturas. En el arte antiguo, estos símbolos no siempre existían y era el papel del artista inventarlos o descubrirlos.
La tarea más compleja que un artista surrealista, expresionista abstracto o visionario debe abordar, es la complejidad que implica representar o transmitir por medio de la pintura emociones, ideas, conceptos, sueños y visiones, de tal forma que estos sean perceptibles. En muchas ocasiones, el representar una emoción o un sueño aparenta ser virtualmente imposible, puesto que pueden componerse de elementos que van más allá de lo que una pintura permite realizar. Es en este punto donde la tarea del artista se vuelve realmente significativa; puesto que el pintor no puede sólo limitarse a imitar la realidad, debe crear un lenguaje que le permita transmitir aquello que lo mueve y representarlo de forma convincente sobre un lienzo. Cosa que es es una tarea distinta a la de simplemente imaginarlo o experimentarlo.
El artista debe hacer uso de procedimientos técnicos adecuados para sus fines. Utilizar elementos de representación que apoyen y exalten el tema. Comprender para hacer uso de la teoría del color y con esta ambientar sus atmósferas, así como envolver a los personajes y elementos elegidos. Comprender sus escenas e implementar en ellas sensaciones de profundidad, punto de enfoque del espectador, e intensidades lumínicas con las cuales enfatizar emociones controladas. Es de gran importancia comenzaron a explorar formas diversas de representar estos fenómenos, tanto en cuanto a motivos como en cuanto a aspectos técnicos.
Los artistas del presente interesados por estas corrientes pictóricas seguimos aún hoy en la tarea de explorar distintas formas de transmitir aquello que escapa a la vida convencional, para volverlo pertinente para nuestro presente.
Objetivos: