El uso de grises en la obra de Vincent van Gogh
Como ya se mencionó, lo primero que van Gogh hacía en su etapa temprana era entonar el fondo en colores sepia o tierra. Posteriormente realizaba una grisalla sobre este entonado con más tierras, así como con sombras y blancos. Por último, entonaba la grisalla con veladuras de color, para con así terminar sus cuadros. Hasta aquí su sistema de trabajo era considerablemente convencional, salvo por su uso del impasto y su trazo.
Con el tiempo este sistema de trabajo se transformó; el entonado general inicial se volvió mucho más ligero y agrisado. La grisalla posterior adquirió una amplia gama de grises blanquecinos neutros, en lugar de basarse principalmente en negro, blanco y sepias. Y por último, las veladuras finales se volvieron más gruesas y en muchas ocasiones se transformaron en brochazos localizados que permitían ver los grises previamente empleados en la pintura, en lugar de glaseados que cubrieran los grises previos, como se observa en su pintura temprana.

Van Gogh, Two Women in the Moor (Dos mujeres en el páramo), óleo sobre tela, 27.8 x 36.5 cm, 1883. Van Gogh Museum, Amsterdam.

Van Gogh, Campo cubierto de nieve con arado (después de Millet), óleo sobre tela, 72 x 92 cm, 1890. Van Gogh Museum, Amsterdam.
Campo cubierto de nieve
Un magnífico ejemplo de la forma en que Van Gogh comenzaba sus cuadros en una etapa más avanzada de su carrera, es el cuadro Campo cubierto de nieve con arado. En esta pintura que el artista realizó tras una obra de Millet, es posible ver la face inicial de sus cuadros sin que esté casi completamente cubierta con impastos y veladuras superiores. Podemos ver de qué forma evolucionó su uso de grisallas, de blanco, sepia y negro a una gran variedad de grises, sombras y blancos -tanto puros como entonados y agrisados-. Así mismo, en la parte inferior del cuadro podemos observar la manera en que, una vez hecha la "grisalla", el pintor procedía a trabajar con medios tonos e incluso con colores brillantes. Un buen ejemplo de esta fase de su proceso es la siguiente pintura:

Van Gogh, Una esquina del jardín del hospital Saint-Paul, 1889, Van Gogh Museum, Amsterdam.
Lamentablemente no encontré esta imagen en una mejor resolución, mas al poner atención puede verse cómo los brochazos de color más brillante fueron superpuestos sobre múltiples grises previos. Estos grises son visibles entre brochazo y brochazo en partes que no fueron cubiertas, e incluso son empleados como colores finales de ciertas zonas, habiendo sido cubiertos en otras. Sin embargo, la forma en que fueron cubiertos estos grises ya no fue con veladuras delgadas, sino con densos brochazos superpuestos que dejan ver entre sí el fondo sobre el que fue realizada la pintura.

Fragmento de Una esquina del jardín del hospital Saint-Paul, 1889. Van Gogh Museum, Amsterdam.
Uno de los mejores ejemplos que encontré para hablar de esto es la primera imagen de esta publicación, que tiene muy buena resolución. La construcción de las capas internas de pintura con grises y la aplicación localizada de colores más brillantes en capas superiores es obvia en esta imagen; sólo hay que hacer click sobre ella y verla en tamaño grande. A continuación pondré algunos fragmentos de la misma. En la barba, por ejemplo, es visible su uso interno de grises-café neutros, seguidos por tonos café agrisados y blanqueados sobre los cuales al final son aplicados naranjas, rojos e incluso verdes. Su forma de construir el color va de lo muy gris y neutro hacia el uso de color cada vez más puro y luminoso. Sin embargo, los colores brillantes nunca llegan a cubrir del todo los internos.
En la forma en que está pintado el cabello es incluso más obvio el uso de los grises neutros internos, puesto que son sólo algunos brochazos superpuestos de color los que se encuentran en esa zona.

Fragmento de Autorretrato, óleo sobre lienzo, 42 x 37 cm, 1887. Art Institute of Chicago.