Si se emplea este sistema, los colores ni siquiera necesitan ser tan translúcidos. De hecho, los pintores occidentales durante siglos no tuvieron acceso a colores muy brillantes. Incluso aquellos colores apreciados por su color y brillantez como el lapislázuli o colores posteriores como el verde viridian o las alizarinas, no son tan brillantes como los colores a los que tenemos acceso hoy en día. La forma en que los pintores impresionistas y previos lograban colores brillantes en sus pinturas era mediante la aplicación con conocimiento de los materiales de pintura.
Grisallas
Si bien en varias épocas no se acostumbraba emplear lienzos blancos para pintar, los artistas solían realizar grisallas. Primero aplicaban bloques de pintura blanca y posteriormente las cubrían con veladuras delgadas sucesivas de color. Por si fuera poco, dichos bloques de pintura blanca eran realizados con blanco de plomo. Este es un color que acentúa aún más el efecto luminoso y vibrante que pudieran producir los colores de las veladuras. Esto se debe a sus características altamente refractantes

Édouard Manet, Victorine Meurent, óleo sobre lienzo, 42.9 × 43.7 cm, 1862.

Los medios en que se suspenden los colores
Para sacar el mayor provecho del uso de fondos blancos sobre los cuales podemos aplicar después colores translúcidos en veladuras, es importante considerar el tipo de medio que empleamos y la forma de emplearlo. Hay medios más brillantes que otros, como el temple o la acuarela. Sin embargo, el secreto del color brillante, incluso en estas técnicas, es la forma en que los colores se suspenden en sus medios. El medio es aquello que pega el pigmento a la superficie del lienzo. Este puede ser temple, óleo o encausto, entre otros. Algunos medios son más translúcidos que otros y, en parte, esto puede ayudar a la brillantez del color. Pero el aspecto más significativo para lograr gran brillantez en el color es la densidad o la cantidad de capas sucesivas de color.
En ocasiones, cuando observamos cuadros de los antiguos maestros, vemos colores de brillantez impresionante. Esto llama la atención porque, como ya se mencionó, los colores que tenían no eran tan brillantes como los que existen hoy en día. De hecho, eran significativamente más apagados que los de ahora. Aún así, el colorido de algunos cuadros de antiguos maestros es sorprendentemente vibrante y luminoso. Esto se debe a la forma en que colocaban el color a manera de veladuras delgadas sucesivas. Tal efecto lo hacían en lugar de hacerlo a manera de veladuras únicas. De esta forma lograban conseguir una suerte de colchones translúcidos de color. Al ser atravesados por la luz, producían un colorido intenso como si fueran vidrios de color colocados sobre placas de metal.
Efecto de espejo en las pinturas
Este efecto de espejo lo lograban con el uso de barnicetas densas translúcidas de aceite negro. Éste se produce con blanco de plomo, mismo que empleaban como pigmento en las capas inferiores. De la mezcla de estos dos materiales y otros como la almáciga, es que producían un colorido tan brillante. Un magnífico ejemplo de esto son los pintores del período veneciano, quienes hacían amplio uso de grisallas previas. Posteriormente las coloreaban con capas sucesivas de pintura con distintos aceites de linaza.
Hoy en día son pocos quienes usan blanco de plomo en su pintura y menos aún los que emplean aceite negro. Sin embargo, el uso de barnicetas de distintos grosores en nuestra pintura al óleo o temple, el uso de solución de acuarela en nuestras veladuras de acuarela o el uso de medios densos brillantes y translúcidos en acrílico, nos da la oportunidad de hacer uso de los mismos principios en nuestras pinturas. Así, mediante la transparencia del pigmento y lo vidrioso de los medios de pintura, se pueden producir colores vibrantes y brillantes.

Giovanni Belinni, El festín de los dioses -1514-completado por su discípulo Tiziano-1529, óleo sobre tela.

Giovanni Bellini, Retrato de Doge Leonardo Loredan, óleo sobre panel, 1501.
Claroscuro
Otro aspecto importante a considerar para lograr colores brillantes, es prestar atención con qué colores rodeamos aquellos brillantes. El color es relativo: se ve distinto según la luz que lo impacta o según los colores que lo rodean. Cierto color café al lado de un verde se verá rojizo, mientras que ese mismo color café junto a un rojo podrá verse verdoso. Con los colores brillantes ocurre algo similar. Si pintamos todo con puros colores brillantes, todos los colores competirán entre sí y ninguno destacará más que otro. Pero si colocamos colores brillantes al lado de grises, nuestros colores brillantes destacarán y se verán más luminosos.
Si quisiéramos más luminosidad para un mismo matiz ya empleado, el secreto es bajarle la luminosidad a todo alrededor. Puesto que hay colores que ya no podemos volver más puros, o tonos de blanco que ya no podemos volver más blancos, sólo podemos oscurecer o agrisar todo lo que los rodea. Este es el sistema que desarrollaron los pintores tenebristas y es así que lograron generar una luminosidad tan impactante.