La técnica de acuarela es acuosa, de colores translúcidos y se trabaja generalmente sobre papel. Actualmente existen distintas técnicas y sistemas para emplearla, pero comúnmente se trabaja sin el uso de pigmento blanco y se aplica a manera de veladuras. El color blanco del papel se respeta en las zonas que deseamos más luminosas, simplemente pálidas o blancas, mientras que las áreas coloreadas u obscuras de nuestras obras se cargan con más intensidad de color o mayor cantidad de veladuras.
Es común escuchar comentarios diciendo que en la técnica de acuarela el uso del blanco, no sólo no es recomendable, sino que está prohibido. Si bien no emplear blanco en acuarela puede permitirnos magníficos resultados, la realidad es que ese no es el único sistema y, de hecho, no es el que ha producido las obras en acuarela que hoy se consideran las más importantes para la historia del arte.
Lo cierto es que la acuarela es un medio que ha evolucionado mucho en relación al mercado. Aunque su uso se remonta a la Edad Media, lo que hoy en día conocemos como acuarela evolucionó a partir de la técnica de acuarela de finales del siglo XVIII. En 1766, William Reeves comenzó a vender las primeras pastillas prefabricadas y fue a partir de ese momento que comenzó la estandarización, tanto del medio, como de la técnica con la cual trabajarlo. De esta técnica derivan los sistemas y procedimientos de la técnica actual de acuarela. En este artículo haremos un viaje por la historia de la técnica de acuarela.

Retrato de Antoine de Crussol Duc d'Uzes. (1566). François Clouet. Lápiz, sanguina y acuarela sobre papel. Musée Condé, Chantilly, Francia.

Adorazione dei Magi. (1527-1585). Luca Cambiaso. Pluma tinta marrón y lavado. Tamaño 19.0 cm x 29.6 cm.
Historia de la acuarela
Sabemos que la técnica de acuarela se ha empleado desde la Edad Media. Sin embargo, la técnica de esa época no necesariamente se asemeja a lo que hoy conocemos como acuarela. Por siglos los artistas fabricaron sus propios medios de acuarela, así como sus pigmentos y otros materiales, en su propio taller. Antes del Renacimiento, la técnica de acuarela servía principalmente para ilustrar libros. Además de otros materiales como el temple o la caseína. Por supuesto que las pastillas o tubos de acuarela no existían y tardarían varios siglos en aparecer.
Con la llegada del Renacimiento y del creciente interés de distintos artistas por el dibujo, la técnica de acuarela pasó a ser un medio principalmente empleado en dibujo. Comúnmente se usaba la acuarela para empezar dibujos con aguadas. Posteriormente se trabajaba sobre éstos con plumilla, pincel o carboncillo, entre otros medios. Este tipo de acuarela era empleada en colores ocres, bistres, sombras, sienas y otros colores tierra para fondear, hacer medios tonos y sombras.
Las acuarelas de esta época generalmente no eran ampliamente cromáticas, utilizando únicamente unos cuantos tonos. Lo cierto es que para los intereses del dibujo de la época no se requería más.

De la colección Cottonian. Acuarelas. Plymouth Museum Gallery Archive.

Duque de Toscana Cosme I rodeado de sus artistas. (1556). Giorgio Vasari. Pluma y tinta marrón, pincel y lavado marrón, iluminado con gouache blanco sobre trazos de gis negro o grafito sobre papel gris-verde. Tamaño 23.4 cm.
Historia de la acuarela de colores brillantes
Aunque no fueron muchos, existieron artistas que emplearon acuarelas de colores brillantes en sus obras durante el Renacimiento. Un claro ejemplo de esta forma de trabajar son algunas de las ilustraciones de Alberto Durero, quien trabajó acuarelas de colores sumamente brillantes, buscando producir realismo. Sin embargo, el sistema de trabajo que empleó en su momento no fue una técnica de acuarela pura, sino una técnica mixta. En esta técnica podía emplear tintas, temple, gouache, gises y acuarela por igual, dependiendo de los resultados que deseaba conseguir. Sus trabajos de ilustración y registro los realizaba con esta técnica mixta en la que generalmente incluía acuarela.

Ala de una carraca europea, Wing of a Blue Roller. (1500 o 1512) Alberto Durero. Acuarela y bodycolour sobre vitela, iluminado con blanco. Tamaño 19.6 cm x 20 cm. Albertina, Vienna.