Leonardo Da Vinci fue el epítome del "hombre del Renacimiento". Desde sus comienzos más humildes, se convirtió en el artista más famoso de la época. Creó obras maestras como La última Cena, El Hombre de Vitruvio y la Mona Lisa, quizás la pintura más famosa de la historia.
Los poderes de observación y habilidad de Da Vinci le permitieron recrear los efectos que veía en la naturaleza. Alimentado por la curiosidad, Leonardo constantemente trataba de explicar lo que veía a través de sus obras pictóricas, agregando una vivacidad especial a sus retratos.
Obras y estilo de Leonardo da Vinci
Da Vinci realizó un estudio científico de la luz y la sombra en la naturaleza. Con el tiempo se dio cuenta de que visualmente los objetos no estaban compuestos de contornos, sino que estos son visibles por la luz y la sombra. La experimentación con la técnica conocida como claroscuro, dio a sus pinturas la calidad sutil y realista que hacía que las obras más antiguas parecieran planas.
Leonardo también comprendió que el color y el detalle de un objeto cambian a medida que se retira en la distancia. Una de las técnicas que empleó para generar esta ilusión es llamada sfumato, la cual fue desarrollada por primera vez por pintores flamencos y venecianos. Con el genio artístico de da Vinci, se convirtió en una herramienta poderosa para acentuar la atmósfera y profundidad en sus obras.
La última Cena
La última cena, ha sido denominada como "la pintura narrativa más fascinante de la historia". El duque de Milán le pidió que pintara esta obra en la pared de un comedor de un monasterio. A diferencia de otras representaciones de La última cena, de las cuales había cientos en ese momento, Leonardo no captura un momento. Él entiende que no hay tal cosa como un instante de tiempo desconectado. Él escribe que cualquier instante contiene lo que viene antes y después, porque está en movimiento.
Así que él hace de La última cena una narrativa dramática. Cuando entras por la puerta, ves la mano de Cristo y, luego, al observar su brazo levantado, miras su rostro. Él está diciendo: “Uno de ustedes me va a traicionar”. Cuando tus ojos se mueven a través de la imagen, casi puedes ver que el sonido casi ondea cuando cada uno de los grupos de apóstoles reacciona.

La última cena (1490). Leonardo da Vinci. Témpera sobre gesso, brea y masilla. 460cm x 880cm. Convento de Santa Maria delle Grazie en Milán
Efecto teatral de esta y otras de sus obras
Leonardo no solo se dedicaba al oficio de la pintura, le gustaba pensarse a sí mismo como un ingeniero y arquitecto, labores que también desempeñó con gran pasión. Lo interesante y el hilo conductor de toda su producción artística, es que su primer trabajo fue como productor teatral.
A partir de eso, aprendió a hacer trucos con perspectiva porque el escenario en un teatro parece más profundo de lo que es. Incluso una mesa en el escenario estaría ligeramente inclinada para que puedas verla, que también es lo que vemos en La Última Cena. Del mismo modo, en el escenario, los gestos teatrales de los personajes serían exagerados, que es lo que también se observa en La última cena.
La Mona Lisa
Da Vinci empleó la técnica de sfumato (más tarde conocido como el humo de Leonardo) para producir su obra de arte más famosa, la Mona Lisa. Otras cualidades de esta pintura son el simple vestido, el paisaje dramático, la paleta de colores tenues y la naturaleza extremadamente sutil de la obra. En esta obra donde se han mezclado sucesivas capas finas de óleo en la superficie para ocultar cualquier rastro del trazo del pincel.
La sonrisa de la “Mona Lisa”
¿Dónde encaja la Mona Lisa en la vida y el trabajo de Leonardo, y cómo ha logrado hechizarnos durante 500 años? La sonrisa de Mona Lisa es la culminación de toda una vida dedicada al estudio del arte, la ciencia, la óptica y cualquier otro campo posible en el que pudiera aplicar su curiosidad, incluida la comprensión del universo y cómo encajamos en él.
Estudios minuciosos de anatomía
Leonardo pasó muchas páginas en sus cuadernos diseccionando el rostro humano para descubrir cada músculo y nervio que tocaba los labios. En una de esas páginas ves un esbozo débil en la parte superior del comienzo de la sonrisa de la Mona Lisa. Leonardo conservó esa pintura desde 1503, hasta su lecho de muerte en 1519, organizando minuciosamente los diversos aspectos artísticos en una capa tras otra.
Llevaba su cuaderno mientras caminaba por Florencia o Milán, y siempre dibujaba las expresiones y emociones de la gente y trataba de relacionar eso con los sentimientos internos que tenían. Este ejercicio es más obvio en La última cena.

Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo (c.1503 - c.1519). Leonardo Da Vinci. Óleo, tabla, madera, álamo. Louvre, París, Francia
Pero la Mona Lisa representa la cúspide de su maestría pictórica de la anatomía facial. Cada vez que la miras parece un poco diferente. A diferencia de otros retratos de la época, esto no es solo una representación plana y superficial. Esta obra posee además un elemento adicional de complejidad artística, en la que logra representar un estado emocional imposible de descifrar ¿Serenidad, felicidad, armonía? ¿O todas y más al mismo tiempo? La Mona Lisa es un personaje enigmático representada por un artista no menos misterioso.