La apoteosis de Homero. Artista: Jean – Auguste- Dominique Ingres. Fecha: 1827. Dimensiones: 386 cm × 515 cm. Localización: Museo del Louvre, París, FranciaIngres se consagra como retratista de la nobleza
En Martirio de san Sinforiano, Ingres se enfrenta a la violencia y al movimiento de la muchedumbre. Lo violento de la escena recuerda «La matanza de los Inocentes» de Guido Reni; las imponentes musculaturas y los audaces escorzos de algunas figuras se basan en el Juicio Final, la obra de Miguel Ángel tan admirada por los románticos.
Título: El martirio de San Sinforiano. Artista: Jean Auguste Dominique Ingres. Fecha: 1824-34. Medio: óleo sobre lienzo. Colección: Cathédrale Saint-Lazare d'AutunLa mala acogida que tuvo el «Martirio de san Sinforiano» incita a Ingres a marcharse a Roma como director de la Villa Médicis, consagrándose casi totalmente y por razones financieras, al retrato. Ingres se convirtió en el retratista refinado de la nobleza y la alta burguesía.
Título: Señorita Caroline Rivière. Artista: Jean- Auguste- Dominique Ingres. Fecha: 1806. Dimensiones: 100 cm × 70 cm. Colección: Museo del LouvreEugène Delacroix: Figura Central del Romanticismo Francés
Eugène Delacroix (Charenton-Saint-Maurice, Francia, 26 de abril de 1798-París, 13 de agosto de 1863) fue el artista más representativo de la pintura académica romántica pintando de forma apasionada escenas dominadas por una poderosa imaginación, haciendo estallar la jerarquía de los géneros por la intrusión de escenas de masacre o de horror, y por la violenta utilización de los colores, lo cual acentúa aún más su dramatismo. Su padre pertenecía a esa raza de hombres fuertes; unos eran fervientes apóstoles de Jean-Jacques y otros discípulos determinados de Voltaire. Todos colaboraron con la misma obstinación en la Revolución francesa, y sus sobrevivientes, jacobinos o franciscanos adhirieron con perfecta buena fe a las intenciones de Bonaparte.
Se le reconoce por siempre estar en contra de las normas impuestas por las academias de arte y ser un hombre de una personalidad compleja.
Título: Autorretrato con chaleco verde. Artista: Eugène Delacroix. Fecha: 1837. Dimensiones: 65 centímetros x 54.5 centímetros. Colección: Museo del Louvre Delacroix y sus inicios en el arte
Se codea entre escritores como Stendhal, Mérimée, Victor Hugo, Alexandre Dumas, Baudelaire, y con músicos como Paganini, Frédéric Chopin, Franz Liszt, Franz Schubert, entre muchos otros, protagonistas de un auge de ilustración que se expandía por Europa. La razón de esto se debe a que prefería la compañía de estas figuras del arte antes que de sus propios compañeros pintores, pues sentía un fuerte aprecio por ellos e incluso algunos fueron representados en sus obras.
La destreza su arte comienza a hacerse notar a partir de dos ambiciosos cuadros: Dante y Virgilio en los infiernos (1822) y La matanza de Quíos (1824), en estos condensa todos sus conocimientos adquiridos, trabajando finamente los colores, luces y músculos. Delacroix también tenía una inspiración muy clásica cuyos preceptos podrían resumirse en que la experiencia se entiende como la estética de una época que se inscribe en la constante mención de las tradiciones que conformaron la ideología del s. XIX y la atracción que sentían por lo exótico. Esto se debe a que estaba rozando la era del imperialismo y la conquista de tierras ajenas al mapa occidental.
Titulo: La matanza de Quíos. Artista: Artista: Eugène Delacroix. Fecha: 1824. Dimensiones: 417 cm × 354 cm. Colección: Museo del Louvre. La Barca de Dante
Delacroix, deseoso de darse a conocer, presenta en el Salón de 1822 «La barca de Dante», obteniendo su primer éxito. En el cuadro, Delacroix mitiga sus audacias formales, bien reales y portadoras del porvenir, por el deseo de mostrar que era un verdadero pintor. Como Géricault, el artista exaltó las poderosas morfologías inspiradas por Miguel Ángel, como la figura de la mujer, realizada a partir de un modelo masculino. La barca de Dante es una reminiscencia del «Juicio Final» de Miguel Ángel en la capilla Sixtina. El pintor, no habiendo estado nunca en Italia, no podía conocer el fresco más que por el grabado.
Dante, con ropa medieval, es reconocible por su caperuza roja y su nariz aquilina, Virgilio, coronado de laurel, fue probablemente inspirado por una moneda antigua. Delacroix juega con los contrastes. El cuadro obtuvo un gran éxito, y fue muy alabado por el pintor napoleónico Barón Antoine-Jean Gros. Otro que lo ensalzó en la crítica periodística fue Thiers, el futuro estadista, que siempre admiró mucho a Delacroix.
Titulo: La barca de Dante. Artista: Eugène Delacroix. Fecha: 1822. Dimensiones: 1822. 189 cm × 241 cm. Colección: Museo del Louvre.Delacroix en Inglaterra
En mayo de 1825 se trasladó a Inglaterra y permaneció allí unos meses, estudiando a los pintores ingleses en compañía de dos amigos: Bonington y Fielding. Allí estudió el uso de los colores, investigación que terminó de consolidar en 1832 en su viaje a Marruecos. La luz de aquel lugar, las gentes y los paisajes impactarían en su imaginación y obra posterior. Eugène Delacroix se perfila como exponente del romanticismo francés por los rasgos que combinan erotismo y muerte, decorados orientales, dominio del color sobre la línea, e intentar plasmar la voluntad del hombre como factor fundamental.
En Inglaterra se interesó por Shakespeare, por el Fausto de Goethe y por la lectura de Byron, y también, a través de Bonington, en el cultivo de la acuarela. Delacroix ejecutó poco después otra obra: "La muerte de Sardanápalo", tema inspirado en Byron y que representa al rey de Nínive.
Titulo: La muerte de Sardanápalo. Artista: Eugène Delacroix. Fecha: expuesta en París en el Salón de 1827. Dimensiones: 392 cm × 496 cm. Colección: Museo del Louvre. Un pintor rebelde
En la pintura “La muerte de Sardanápalo” las dos grandes manchas luminosas que forman los dos principales cuerpos femeninos ofrecen el mismo esplendor de las grandes realizaciones de Rubens. El cuadro valió a su autor enorme fama por su potente estilo, y el vizconde de La Rochefoucauld, que en aquel momento desempeñaba el cargo de intendente de Bellas Artes, prometió a Delacroix encargos oficiales si cambiaba su modo de pintar, a lo que el artista se negó.
Inspirada por una obra de teatro de Byron, esta pintura rompía con los cánones tradicionales de orden, de decoro y de racionalidad.
El cuadro fue atacado por la crítica académica por la novedad de la composición considerada demasiado violenta y la utilización de colores "extremadamente" brillantes.