El color rojo, que se encuentra en los labios, se trata del carmín, un colorante obtenido de las cochinillas.
Mediante una fluorescencia de rayos X, se encontró mercurio en grandes cantidades en los labios y en menor grado en la piel. La presencia de estos rojos en la pintura se debe a que Vermeer empleó Cinabrio (HgS) entre sus pigmentos rojos. El cinabrio no es altamente estable a la luz, por lo mismo puede que el color de los labios y la piel de la chica haya cambiado considerablemente con el paso del tiempo.
También se pudo observar un pigmento blanco: el blanco de plomo o albayalde. Este pigmento está localizado en varias partes de la pintura como la blusa, los ojos, la perla, y en algunas partes del rostro. Este es uno de los pigmentos responsables de los fabulosos juegos de luz en la obra.
Luego encontramos el negro. Análisis químicos revelaron la presencia de dos tipos de pigmentos: el negro carbón y el negro hueso. El primero es un tono más azulado y el otro un tono más marrón.
En la ropa de la joven se encontraron los pigmentos conocidos como tierras ocre amarillo, rojo ocre y siena.
También se realizó un análisis de los pigmentos que componen la prenda más llamativa: el turbante. Se trata del azul ultramar. Este pigmento era importado desde Afganistán e increíblemente costoso. En esta obra, Vermeer no sólo lo usa en el turbante, sino también en la chaqueta, mezclado con otros pigmentos.
La imprimatura de la obra
Se encontró que en la imprimatura el artista aplicó una capa de pintura negra y luego colocó encima una veladura de color verde formada por dos lacas de origen vegetal: índico (azul) y gualda (amarillo). Al degradarse, estas lacas dejaron un fondo más oscuro que el que pintó Vermeer por los efectos del tiempo y la exposición al medio ambiente. La laca azul al igual que la laca de cochinilla provenía del nuevo continente. Para prepararla se empleaba la planta indigo tintorea disuelta en laca.
La Paleta Barroca en manos de Peter Paul Rubens
No podemos terminar esta entrada de blog sin mencionar a Rubens. Este famoso artista también es conocido por el intenso colorido de sus obras. Asimismo, también hizo uso de una amplia variedad de pigmentos en sus obras.
La paleta de Rubens estaba compuesta principalmente de blanco de plomo, bermellón, verditer, esmalte variedad Eschel, verdigris (aunque raramente), rojo de plomo y plomo-estaño amarillo (un pigmento ampliamente utilizado en muchas de las mejores obras de arte antes de 1750).
Una de las pinturas de Peter Paul Rubens, Hipopótamo y Caza de cocodrilos de alrededor de 1615 es famosa por contener plomo-estaño amarillo.
Titulo: Caza de hipopótamos (Hipopótamo Hunt) (1615-1616), Artista: Peter Paul Rubens. Técnica: óleo sobre lino. Dimensiones: 248 × 321 cm. Colección: Alte Pinakothek, Munich. Los minerales empleados en la paleta de Rubens fueron lapislázuli, azurita, malaquita, oropimente (rara vez) y cuarzo como aditivo. Las tierras eran de color amarillo ocre, marrón y rojo-marrón, hematita, ámbar; Marrón Kassel, tiza y tierra verde (rara vez). Los compuestos orgánicos fueron la laca amarilla de bayas de espino amarillo, la laca cochinilla, la laca de madder, la laca índigo tintórea, el negro carbón, el hueso negro y el negro lámpara.
La capacidad técnica de artistas como Rubens y Rembrandt para obtener un amplio espectro de colores a partir de una paleta limitada a través de mezclas de pigmentos es sorprendente. Por ejemplo, Rubens experimentó para obtener un color violeta o morado, un pigmento que no existía en su época. Esto lo logró haciendo un tono azulado al mezclar carbón de madera con blanco de plomo junto con una laca cochinilla y quizá laca índigo creando el color violeta o púrpura deseado.
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