Esta vez decidimos hacer una publicación acerca de cómo usar lápices acuarelables tanto por la fama que han alcanzado como por la curiosidad que generan en aquellos que, si bien ya son usuarios asiduos de otros materiales y técnicas, siguen buscando probar nuevos canales de expresión.
El mundo de los materiales para arte ha visto avances realmente interesantes desde la revolución industrial, que llegó con paso firme de la mano de la ciencia.
La idea de las ventas tuvo mucho que ver, sí, pero también han surgido materiales grandiosos que se han adaptado a los gustos, habilidades y necesidades de todo tipo de artistas, tanto principiantes como avanzados.

De hecho, en este sentido, podríamos incluso decir que nos falta más por aprender de los artistas del pasado. Hoy día quizás se tiende demasiado a casarse con una técnica y, en aquel entonces, lo más importante era experimentar hasta lograr el resultado deseado, sin importar cuantas técnicas se conjugaron en una misma obra para lograrlo.
Entre pruebas y experimentos se fueron descubriendo todo tipo de datos interesantes, por ejemplo, que técnicas se llevaban mejor entre sí. Por ende, con el tiempo surgieron mancuernas memorables y se crearon nuevos implementos también, entre los cuales encontramos los lápices acuarelables.
Puede que no parezcan algo que requiera de metodologías complicadas, pero sí hay formas de sacarles el mayor provecho y una que otra cualidad a tener en cuenta para trabajar con ellos de diferentes maneras exitosamente.
Cómo usar lápices acuarelables
Afortunadamente para este rubro, los artistas en general suelen tener una buena apertura ante los nuevos materiales.

En primera instancia, ¿por qué utilizar lápices acuarelables? Porque con ellos puedes tener lo mejor de dos mundos. Son un medio único para la creación de arte pues combinan el dibujo con la pintura de una manera que ningún otro medio puede replicar.
Son muy similares a los lápices de colores, pero se comportan muy distinto al agregarles agua por el aglutinante soluble con el que están hechos. Esta es la principal diferencia que tienen con los lápices de colores convencionales y sus aglutinantes de aceite o cera.
Aunque bien podrías utilizarlos únicamente en seco (hay quien lo hace aunque para la mayoría podría resultar un desperdicio; es cuestión de gustos y técnicas), estas propiedades con las que están hechos los hacen no solo diferentes de los lápices de colores convencionales, sino también de la pintura como tal. Ganar maestría en el uso de lápices acuarelables no te hará un maestro pintor, ¿Cierto?.

De la misma manera, hasta un pintor con experiencia que no sepa utilizar los lápices acuarelables tendrá que aprender a manejarlos adecuadamente para poder crear con ellos todo lo que se le ocurra y combinarlos con otras técnicas. Aprender sobre este manejo es el meollo de esta publicación.
Ventajas de los lápices acuarelables
Quizás las principales ventajas que notaremos al entender cómo usar lápices acuarelables son las siguientes:
- Control
- Detalle
- Conveniencia
Para empezar, un lápiz es mucho más fácil de maniobrar que un pincel, lo que desde un principio los hace menos intimidantes. Los lápices acuarelables, también, requieren menos agua que las acuarelas, por lo que la parte más incontrolable y que requiere de más práctica en la pintura con acuarela se simplifica en el caso de estos lápices. Incluso si lo que requieres es una línea particularmente nítida, ni siquiera necesita agregar agua.

Son una forma muy conveniente de pintar a color en realidad. Todo lo que necesitas son los lápices de los colores que vayas a utilizar, un pincel, y un poco de agua (¡destilada, sí es posible! La consigues en las farmacias).
De hecho, para esta explicación necesitaremos:
- Papel (de preferencia, cualquiera para acuarela)
- Un pincel de tu elección (recomendable para usar con acuarela: pelo natural de buena calidad o pelo sintético. Si quieres saber más sobre los tipos de pinceles que hay y cuales resultan mejores para cada técnica, acá tenemos una publicación al respecto)
- Lápiz de grafito (opcional)
- fluido para enmascarar (opcional)

Cuando apenas estamos empezando, un set básico de 12 colores es suficiente. Incluso si solo quieres probar y tienes la oportunidad de comprarlos sueltos, con que tengas un amarillo, rojo y azul basta. El color negro y el blanco son útiles pero no tan necesarios.
Al igual que con otros materiales, puedes encontrar lápices acuarelables desde nivel principiante hasta nivel profesional, así que la elección es tuya. Lo recomendable es que sean al menos de una calidad intermedia.
La mejor calidad posible en materiales para arte es lo ideal, pero tampoco tiene demasiado sentido comprar colores acuarelables de nivel profesional si no estás convencido aún de que es la técnica para ti, siendo también que los hay mucho más accesibles en cuanto a precio para empezar a experimentar con leste medio.
Técnicas para lápices de colores acuarelables.
Aunque la mayoría sabe que es posible agregarle agua a un dibujo hecho con lápices acuarelables, hay diferentes maneras en que podemos trabajar con esta propiedad.
Así, la primera técnica que veremos en esta publicación sobre cómo usar lápices acuarelables es la más simple de todas.
1) Dibuja primero, agrega agua después
La mayoría de los artistas que trabajan con lápices acuarelables los utilizan para crear un dibujo al que después le agregan agua o al que van agregándola paso a paso mientras trabajan.
En este método, hay que empezar por contornear tu sujeto u objeto ligeramente, ya sea con un lápiz de grafito o bien, con el color dominante de la forma que vas a representar. Presta atención a las áreas que quieras mantener blancas o muy claras, incluso las puedes contornear/delinear (recuerda que al trabajar con acuarela, tradicionalmente el color del papel es el blanco más brillante. Para más ideas y detalles sobre la acuarela, te recomiendo nuestra publicación sobre cómo pintar con acuarela).