
Las ilustraciones de Andrew Loomis y las historias que relatan son un deleite a la vista que ha trascendido durante generaciones debido a su estilo inconfundible.
Al parecer de muchos, sus libros de instrucción artística nunca han sido mejorados y están aún tan vigentes como su maestría del dibujo figurativo, a la que le imprimió ese estilo limpio y realista que hasta quienes no han escuchado antes el nombre de este talentoso artista pueden identificar. Entre los artistas su influencia es tal, que podemos encontrar nombres tan importantes como el de Norman Rockwell, Alex Ross, Dick Giordano, Steve Rude y Steve Lieber.
Su trabajo comercial destacó prominentemente en anuncios y revistas y se dedicó a esta labor toda su carrera, pero se dice que era más un maestro que un ilustrador, y que dejaba una duradera impresión en todos los artistas que tenían el gusto de conocerlo. En esta publicación lo conoceremos mejor, repasaremos algunos de sus aportes al aprendizaje del dibujo y la ilustración y por supuesto, veremos algunas de sus fabulosas ilustraciones.
Nulla Dies Sine Linea: La historia de Andrew Loomis

Aparte de clavarle directo el diente a las ilustraciones de Andrew Loomis (o mejor dicho, la mirada) que ya empiezan a aparecer en nuestra publicación, aprendamos un poco más acerca de la historia de este conocido artista.
William Andrew Loomis nació el 15 de junio de 1892 en Syracuse, Nueva York, pero creció en Zanesville,Ohio, para luego pasar una buena parte de su vida trabajando en Chicago, Illinois.
Estudió en la Art Students League de Nueva York (todavía hoy en día muy reconocida entre profesionales, principiantes y entusiastas, si te interesa puedes checar su blog “LINEA”), bajo la tutela de George Bridgman y Frank DuMond, cuando tenía 19 años. Después de esto, Loomis regresó a Chicago para trabajar en un estudio de arte y también para estudiar más, en el Art Institute de Chicago.
Después de enrolarse en el servicio militar para la Primera Guerra Mundial, loomis trabajó para un par de agencias de publicidad antes de lograr abrir su propio estudio, en el centro de Chicago en 1922. Durante 8 años, las ilustraciones de Andrew Loomis se fueron haciendo bastante conocidas, pues se dedicó a producir pinturas para anuncios de muchas compañías bien conocidas: Studebaker, Coca Cola, Kellogg 's, Palmolive (si, todas estas llevan un buen rato entre nosotros. Excepto Studebaker, se disolvió en 1967).
Durante su carrera también se convirtió en el retratista oficial de las quintillizas Dionne (que preferían ser conocidas como “hermanas Dionne”) y creó a Jack y Bingo para la portada de la caja de galletas Cracker Jack. Después, en 1932, creó pinturas para anuncios que presentaban la barra de chocolate 3 Musketeers. Una de esas pinturas se trataba de una química de la multinacional Mars, Inc., Frances Herdlinger. Herdlinger fue una de las tres mujeres químicas que trabajaban regularmente con Forrest Mars Sr. en el desarrollo de la barra de chocolate.
Durante la década de los 1930s enseñó en la American Academy of Art. Fue durante este periodo que sus técnicas de enseñanza fueron compiladas en su primer libro “Diversión con un lápiz” (Fun with a Pencil, 1939).
En las décadas venideras, lanzaría varios libros más, incluyendo una de sus obras más populares: “Dibujo de figura en todo su valor” o Figure drawing for all it’s worth (1943). Muchos de los libros incluyen técnicas de propia autoría con las que, por supuesto, las ilustraciones de Andrew Loomis eran creadas, como el método de “bola y plano” para el dibujo de la cabeza que Loomis guiaba con su humorístico diálogo.
No está por demás decir que muchos de estos libros ganaron gran reconocimiento por su valor académico y se imprimieron un montón de veces durante el siglo XX. Su último libro, “El ojo del pintor y los elementos de la belleza” (Eye of the painter and elements of beauty, 1961) fue impreso de manera póstuma, ya que Loomis falleció en el año de 1959.
Influencia y legado

Titan Books volvió a editar sus libros en ediciones facsímiles entre 2011 y 2013, pero antes de eso fueron dejados de imprimir durante largo tiempo, por varias décadas (y esto sin importar la fama que alcanzaron las ilustraciones de Andrew Loomis), pudiendo sólo encontrar la información a modo de extractos de manos de la editorial Walter Foster Publishing.
Algunos de los libros de Loomis han sido publicados en nuestros días en japonés gracias a la empresa Maar Sha Co., Ltd. y las primeras ediciones se han convertido en coleccionables muy buscadas por fanáticos, entusiastas del arte y practicantes.
Se dice que Loomis poseía una habilidad aguda para focalizar el producto mientras lograba mantener también una apariencia de arte fino.
Sin duda, logró capturar algunos de los estereotipos de la cultura estadounidense más famosos y también algunos de los valores idealizados de dicha nación en escenarios y figuras delicadamente pintados que todo mundo pudo admirar en los productos que promovieron, como su anuncio para Kellogg ‘s con boy scouts listos para ayudar a la gente después de comer cereal o aquella hermosa mujer que disfrutaba el dÍa mientra bebía Coca-cola.