El mauve o malva violeta de Perkins, en tela teñida con color hecho en 1863-4Hay bastante que decir sobre el pigmento mauve violeta y el pigmento cobalto violeta. El primero, cambió las cosas en el panorama químico de su momento en adelante, a pesar de que no se le suele atribuir tal importancia. Por supuesto, con semejante hallazgo en el mundo del color, el rubro artístico se vió fascinado, aunque tuvo que esperar a la llegada triunfal del pigmento cobalto violeta y su estabilidad.
Cuando todavía era un joven de no más de 20 años, William Henry Perkin descubrió accidentalmente el primer tinte orgánico sintético en la historia: el mauve violeta. La química no era tan socorrida en aquel entonces, pues tenía poco de haber nacido y más bien pocas aplicaciones, sin embargo, este color de serendipia no solo le inyectó vida a esta ciencia, sino que se convirtió en tendencia.
Para poder hablar del pigmento mauve violeta y el pigmento cobalto violeta con mayor precisión, creo que primero deberíamos de hacer una gran aclaración al respecto de los púrpuras/morados y el violeta.
Los púrpuras son matices de colores que ocurren entre el azul y el rojo. Esto quiere decir que si mezclamos rojo y azul, tendremos púrpura. ¿Cuál es la gran diferencia? Bueno, pues que en contraste, el violeta es un color espectral específico (aproximadamente 380-420 nm). Así, tenemos que el primer pigmento violeta fue preparado en 1859: el cobalto violeta de Salvètat, costoso y joven a diferencia de los pigmentos rojos y azules que tienen historias bastante más largas en la usanza artística, pero muy estable.
Interesante ¿Cierto?,¿Quieres saber más sobre el pigmento mauve violeta y el pigmento cobalto violeta para aplicarlo a tus obras? Entonces te invito a leer el resto de esta publicación.
El pigmento mauve violeta: revolución sintética del color
Cinchona officinalis, una de las especies del género Cinchona que producen quininaA mediados del siglo XIX, el Imperio Británico fue agregando colonias en áreas tropicales, donde cada vez más soldados contraían malaria.
El único remedio médico que existía en ese momento era la quinina, una sustancia natural cara de obtener ya que se extraía de la corteza del árbol de la quina, que sólo crecía en los bosques tropicales de los Andes (Sudamérica). Era urgente encontrar una forma más asequible de obtener quinina y era sintetizarla artificialmente en el laboratorio.
Centrados en esta tarea estaban el joven estudiante William Henry Perkin (1838 - 1907) y su profesor, el célebre químico alemán August Wilhelm von Hofmann.
Durante las vacaciones de Pascua de 1856, mientras Hofmann visitaba a su familia, Perkin probó una nueva idea en el pequeño laboratorio de su casa en Londres: oxidar otro compuesto conocido (anilina) para obtener quinina. No tuvo éxito y el experimento dejó un sólido precipitado negruzco en el vaso de precipitados.
Mientras trataba de limpiar el resultado de su error con alcohol, el joven Perkin notó que el material contenía una sustancia con un tono violáceo. Con tan solo 18 años, sin pretenderlo, acababa de obtener el primer tinte sintético del mundo, que hoy conocemos por múltiples nombres: anilina violeta, malva, anilina violeta de Perkin o malva/mauve de Perkin.
V0018025 Sir William Perkin. Oil painting.
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Sir William Perkin. Oil painting.
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Copyrighted work available under Creative Commons Attribution only licence CC BY 4.0 http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/Perkin tuvo tanto éxito en comercializar su descubrimiento para la industria de los tintes que su biografía de Simon Garfield se titula simplemente Mauve. Entre 1859 y 1861, el malva se convirtió en una moda imprescindible. El diario semanal "Todo el año" describió a las mujeres que vestían el color como "todas volando hacia el campo, como tantas aves migratorias del paraíso púrpura".
A unos años de su descubrimiento, las prendas malva se veían por todas partes, especialmente en Londres y París. La reina Victoria aumentó su popularidad cuando apareció en la Exposición Real de 1862 con un vestido largo de color malva teñido con el malva de Perkin, que comenzó a llamarse “malveina” (mauveine), término que combina las palabras malva y anilina.
Sin embargo, como se desvanecía fácilmente, el éxito del tinte malva duró poco y fue reemplazado por otros tintes sintéticos en 1873. Como la memoria del tinte original pronto se desvaneció, la comprensión contemporánea del malva es como un color más claro y menos saturado de lo que se conocía originalmente.