El tema de los barnices y revestimientos en la pintura artística es uno sumamente importante. En el ciberespacio hay menciones sobre como todo el esfuerzo inyectado en una obra bien trabajada, metódicamente llevado a cabo, tratando de aplicar todos los conocimientos y técnicas que se tienen a la mano, acaba siendo malogrado por un barnizado que no hizo más que echarlo todo a perder y que, probablemente, ni siquiera era tan necesario o no era el adecuado.
Quizás entre los principiantes sea mucho más común cuestionarse sobre barnices y revestimientos en la pintura artística. No es nada del otro mundo considerando el deseo que sentimos de preservar lo que hemos logrado, sobre todo cuando empiezan a surgir esas primeras obras en las que el uso de los materiales y de las técnicas rinden sus merecidos frutos.
Por supuesto, no es algo que esté limitado a quienes comienzan en las artes pictóricas. A veces se tienen ciertas nociones que resulta sano cuestionar, incluso el propio uso de barnices y revestimientos en la pintura artística en sí. “¿Deben barnizarse todas las pinturas?”,”¿En qué contribuirá el barnizado a la estética de mi pintura?”, “¿Qué revestimiento será el mejor para esta o aquella obra?”, “¿qué pasa si no uso barniz o revestimiento alguno en mi pintura?”, todas son dudas muy válidas.
Esta publicación tiene la intención de ayudarte a conocer más acerca de los barnices y revestimientos en la pintura artística, para que la opción que elijas de entre todas las disponibles sea la que mejor le sienta a tu obra a la hora de decidir al respecto de su posteridad.
Barnices y revestimientos en la pintura artística
Antes y después del barnizado de la obra Section de la artista Zoey Zoric Como todos sabemos, los artistas suelen aplicar una capa final transparente a la superficie de las pinturas al óleo y al temple. Estos barnices tienen funciones protectoras y estéticas, aunque probablemente su función estética sea la más importante.
Los barnices tienen la capacidad de cambiar drásticamente la apariencia de las pinturas, afectando propiedades como la saturación del color y el brillo. Un barniz, por lo tanto, va más allá de ser una capa protectora transparente sobre la pintura, sino que se vuelve parte esencial de una pintura si originalmente tenía tal capa.
Con el cambio en los materiales y técnicas de los artistas que surgió a fines del siglo XIX, se produjo una disminución en el uso de barnices para cuadros, aunque todavía son aplicados por muchos artistas en la actualidad. A lo largo de los siglos, se han utilizado muchos materiales diferentes para preparar barnices.
Como menciona el artista Will Kemp, tanto en antaño como en nuestros tiempos todos estos que hoy conocemos como barnices y revestimientos en la pintura artística sirven para mantener las pinturas protegidas de todo el polvo, suciedad, humo, etc. que hay en la atmósfera. Así pues, por lo general el barniz proporciona una capa protectora no porosa que se puede quitar con fines de conservación; cumple su propósito estético al mismo tiempo que brinda protección.
La gran ventaja de esto es que cualquier suciedad que se adhiera a la pintura estará en la capa de barniz y no incrustada en la capa de pintura.
¿Qué significa esto? Que cuando una pintura se haya amarilleado y se vea adecuadamente sucia, el barniz se puede quitar (junto con toda la suciedad que contiene) para devolver a la pintura a su vibrante y antigua gloria. Luego, se puede aplicar un nuevo barniz para protegerla durante los próximos 100 años, más o menos. Este es un tema que ya habíamos tocado en parte dentro de nuestra publicación "Óleos que amarillean: el misterio estudiado".
Imagen de la página Fine Art restoration CompanyTipos de barnices
La mayoría de los manuales de artistas del siglo XX dividen las resinas naturales utilizadas como barnices en dos grupos:
1) Barnices de aceite y resina, hechos de "resinas duras", como los copales, que generalmente se calientan en un aceite secante para disolverlos, y que forman películas duras e insolubles
2) Barnices espirituosos, hechos de “resinas blandas” como el damar y la almáciga, que se disuelven en solventes como la trementina y que forman películas relativamente frágiles, pero que permanecen solubles hasta cierto punto. Esta división es fácilmente comprendida por los conservadores y por muchos artistas, pero desafortunadamente algunos barnices históricos no encajan muy bien en el esquema.
SI quieres una lista un poco más detallada de las resinas y materiales utilizados por los artistas en la creación de barnices, tenemos los siguientes:
- Resinas diterpenoides
- Resina de pino
- Trementina de Venecia
- Trementina de Estrasburgo (Olio di Abezzo)
- Sandarac y resinas relacionadas
- Los copales
- Bálsamo de Copaiba (Copaiva)
- Resinas triterpenoides
- Almáciga
- Los damares
- Benjuí
- Ámbar (entendido como la resina fosilizada de los árboles)
- Shellac (también conocido como “goma laca”)
- Asfalto (chapopote) y Betún (betún de judea)
- Ceras Naturales
- Gomas y Colas (como la goma arábiga)
- Recubrimientos derivados del huevo
Pero no todas las pinturas son candidatas al barnizado y de entre las que sí, estas pueden tener diferentes requerimientos, razón por la cual existen recetas tan variadas y por lo que resulta bastante útil tener buen conocimiento sobre el uso de barnices y revestimientos en la pintura artística. De esto hablaremos a continuación.
Barniz mate de ttamayoCuando se barniza (y cuando no)
De acuerdo con la Conservation Wiki, la primera cuestión a tener en cuenta a la hora de considerar barnizar un cuadro es si el barniz es apropiado o no para una obra de arte en particular.
Dicha fuente también nos menciona que la mayoría de las pinturas occidentales tradicionales anteriores a finales del siglo XIX estaban destinadas a tener algún tipo de recubrimiento superficial.
Sin embargo, desde mediados del siglo XIX, algunos artistas -de los impresionistas en adelante- han sentido que el barniz era inaceptable para algunas de sus obras.
Por ejemplo, Paysage à Chaponval de Pissarro, anteriormente en el Jeu de Pomme, tiene la siguiente inscripción del autor en el reverso: “Veullies ne pas vernir ce tableau, C. Pissarro. “Esta pintura permanece sin barnizar”.
Camile Pissarro - Paysage à Chaponval, 1880.Por lo general, si se sabe que un artista sintió firmemente que una obra no debe ser barnizada, no se puede extrapolar que ninguna obra de ese artista debe ser barnizada.
Aunque a veces existe el cuestionamiento sobre si la decisión de los artistas de siglos atrás hubiera sido distinta de haber contado con las herramientas modernas. ¿Qué opinas? Si los impresionistas hubieran conocido los barnices sintéticos de conservación modernos, delgados y estables, y los métodos de aplicación mínimos, ¿se habrían sentido fuertemente opuestos al barniz?
Claro que las razones para cuestionar esto en el campo de la conservación también tiene fines prácticos. Incluso, puede haber razones legítimas para que un conservador opte por barnizar una pintura que el artista tenía la intención de no barnizar, incluyendo:
- Cambios visuales en la apariencia de la pintura debido al envejecimiento;
- Cambios visuales en la pintura debido a la eliminación de un barniz aplicado previamente y…
- La necesidad de aplicar un barniz como barrera de protección.
Dicho esto, el barniz sí que puede ser inaceptable para pinturas con ciertas características físicas intencionales. En estos casos (y por lo mismo), las investigaciones suelen indicar que estas pinturas originalmente no estaban barnizadas.
Argenteuil Basin with a Single Sailboat de Claude Monet es una obra que fue originalmente dejada sin varnizar y que durante el siglo XX fue varnizada para su mejor conservación.También, si has seguido todas las reglas de la pintura al óleo: