Pinturas Rupestres
Las pinturas rupestres, testimonios vívidos del arte prehistórico, ofrecen una ventana única a las sociedades antiguas y a sus formas de expresión artística. Entre las más populares se encuentran las pinturas de las cuevas de Lascaux, en Francia, y Altamira, en España. En Lascaux, las pinturas datan de alrededor de 17,000 años atrás y muestran una variedad asombrosa de animales, figuras humanas y símbolos abstractos.
Cuevas de Lascaux, pinturas rupestresLos pigmentos antiguos utilizados en estas obras incluyen ocre, hematita y carbón vegetal, aplicados con técnicas que van desde el soplado hasta la aplicación directa con las manos o herramientas rudimentarias. Se sugiere que estas pinturas podrían haber tenido propósitos rituales o de narración, sirviendo como registros de eventos importantes o prácticas ceremoniales de la comunidad.
Por otro lado, en Altamira, las pinturas muestran principalmente bisontes y otros animales, destacando por su realismo y sofisticación técnica. Se han identificado pigmentos antiguos como ocre rojo y negro, y la técnica predominante parece ser la aplicación con los dedos o pinceles hechos de pelos de animales. La interpretación de estas pinturas varía, desde propósitos chamánicos hasta representaciones de la vida cotidiana o rituales de caza. En conjunto, estas pinturas rupestres no solo son obras de arte impresionantes, sino también ventanales al pasado que nos permiten especular sobre las creencias, prácticas y vida de nuestros antepasados prehistóricos.
El primer pigmento sintético
La prehistoria, la historia antigua, la química y la física convergen en el estudio del primer pigmento artificial de la historia, un color que ha sido el favorito de una gran parte de la población: el azul, específicamente un pigmento denominado "azul egipcio". El trabajo, titulado "Origin of the Exotic Blue Color of Copper-Containing Historical Pigments" y publicado en la revista Inorganic Chemistry en enero, es obra de los profesores Pablo García, Antonio Aramburu y Miguel Moreno, pertenecientes al grupo de Física Computacional de Materiales de la Universidad de Cantabria (Departamento de Ciencias de la Tierra y Física de la materia Condensada).
Como se sabe, en las pinturas rupestres de cuevas como Altamira (España) o Lascaux (Francia) predominan los ocres y los negros, pero no aparece el color azul debido a la ausencia, en esos entornos, de minerales de ese color estables al contacto con el aire. Según refleja la investigación, el primer pigmento azul sintetizado por el ser humano aparece en Egipto hacia el año 3600 antes de Cristo.
Este pigmento azul, muy estable, fue utilizado frecuentemente por la civilización egipcia así como por los griegos y el imperio romano, estando presente en Luxor, Amarna o Pompeya. Dicho pigmento se halla en la corona del hermoso busto de la reina Nefertiti, que puede contemplarse en el "Neues Museum" de Berlín.
En este trabajo, se intenta explicar, por qué este pigmento, de fórmula CaCuSi4O10 y denominado Azul Egipcio (Egyptian Blue), posee, el color azul intenso. Este hecho es, en principio, sorprendente ya que el color se debe a la presencia de complejos CuO46- que, sin embargo, no proporcionan en otros materiales dicha coloración", explica Miguel Moreno. El estudio demuestra que el color del "Egyptian Blue" se debe, en gran medida, a los campos eléctricos que generan el resto de iones sobre los complejos CuO46- y provocan, en este caso, fuertes desplazamientos (~30%) de las transiciones ópticas.
Origen del exótico azul egipcioHabitualmente, la influencia de estos campos eléctricos internos no se tiene en cuenta a la hora de comprender el origen de las propiedades de compuestos aislantes que poseen iones como el cobre (Cu2+), el cromo (Cr3+) o el níquel (Ni2+). Debido, precisamente, a la importancia de estos campos internos, se demuestra también que la presencia de arena (SiO2) en el pigmento CaCuSi4O10 juega un papel clave para entender su color azul brillante.