Uno de los mayores desafíos al representar la luz en la pintura es que los materiales no la emiten, solo la sugieren. La clave no está en usar blancos más brillantes, sino en controlar los contrastes: oscurecer y agrisar áreas circundantes para hacer que la luz resalte con mayor intensidad.
A lo largo de la historia, distintos pintores han abordado este problema. Desde Caravaggio, con su claroscuro, hasta los impresionistas, que explotaron el contraste de colores. Sorolla llevó estas ideas más allá, combinando luz y color con una frescura y naturalidad únicas.
Pero su maestría no solo dependía de su percepción de la luz, sino también de su manejo de los materiales. La selección de pigmentos, el uso de veladuras, impastos y barnicetas eran esenciales para intensificar la luminosidad y dar vida a sus cuadros.
En este curso, no solo descubrirás cómo es que Sorolla exaltaba la luz a través del contraste y la temperatura del color, sino que aprenderás a aplicar estos principios en tu propia obra. Profundizarás en el uso de materiales, como pigmentos, impastos y veladuras, para potenciar la vibración del color y la atmósfera lumínica en tus cuadros. Con este conocimiento, transformarás tu forma de pintar, logrando obras con mayor profundidad, brillo y fuerza visual.