Los materiales de Rembrandt (primera parte)

Julio 25, 2016

Rembrandt Van Rijn (1606-1669) nació durante el periodo hoy conocido como la Época Dorada Holandesa. Durante este periodo muchos de los pintores holandeses, especialmente aquellos que vivían en el puerto de Amsterdam o cerca de él, tuvieron la oportunidad de experimentar con materiales que provenían de distintas partes del mundo, lugares tan lejanos como India, Japón o México y otras regiones de América. Esto trajo cómo consecuencia que dichos pintores descubrieran a partir de los nuevos medios, nuevas técnicas de pintura con las que enriquecieron las posibilidades de la misma. Uno de los artistas que más se interesó por experimentar con los nuevos materiales fue Rembrandt, quien no solo fue —como todos sabemos— un pintor excepcional, aún considerado por muchos como el más grande de la historia, sino también un increíble técnico. En éste texto, el cual dividiré en dos entradas debido a su extensión, hablaremos primero sobre materiales que fueron ampliamente utilizados durante la época de Rembrandt y que formaron también parte indispensable de su técnica de pintura. En el segundo texto hablaremos sobre su invención de distintos nuevos medios y procedimientos, y de las ventajas y resultados que le fue posible lograr con los mismos.

 

Self Portrait with two circles *oil on canvas *114,3 x 94 cm *1665 - 1669

Self Portrait with two circles *oil on canvas *114,3 x 94 cm *1665 – 1669

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Barnicetas y sus usos: materiales para mejorar nuestros resultados en pintura al óleo

Julio 18, 2016

 

Hoy en día, el óleo es uno de los medios de pintura más populares del mercado. Es también de los que menos disciplina exigen en cuanto a su ejecución y de los que brindan una mayor gama de posibilidades en cuanto a metodologías de trabajo. El óleo compendia, en formas diversas, cualidades destacadas de procesos técnicos más antiguos, como el temple o la encáustica, y ofrece un amplio campo de aplicaciones en la pintura. Su docilidad al pincel y la espátula, su tenaz adherencia al lienzo, la intensidad y profundidad que da a los colores y otras de sus características, lo han hecho el favorito de muchos artistas desde hace siglos. El óleo nos permite la fácil obtención de gruesos impastos o capas delgadas y transparentes, al ser usado directamente del tubo o al diluirse con solventes.

Sin embargo, el óleo tiene muchas más opciones que ofrecer, las cuales dependen de otros medios y agregados para lograrse. Estas variables se han vuelto actualmente, por desgracia, desconocidas para muchos pintores, pero abren puertas a fantásticos resultados plásticos, y nos permiten un nueva forma de pensar los materiales de pintura.

 

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En el presente, a diferencia de en otras épocas, existe poco interés por la experimentación artesana con los medios del óleo; muchos pintores no sabemos preparar nuestros propios materiales -como era forzoso en la época antigua debido a que no había industria- y esto limita nuestra experimentación. En ocasiones, ni siquiera hemos probado otros medios que no sean los que se encuentran en las repisas de las tiendas cercanas de materiales y muchas veces no hemos probado ni siquiera los medios de las tiendas cercanas. No obstante, la razón por la que valen la pena este tipo de experimentaciones, es que el uso del óleo con añadidos permite su ejecución de forma magistral.

Los añadidos son resinas, temples, barnices, barnicetas y cargas, entre otros materiales, que convierten al óleo en un medio más duradero, atractivo y espectacular. Estos materiales brindan al óleo la capacidad de enriquecer su corporeidad y lustre, la posibilidad de volverlo cristalino, brillante como el vidrio y de producir -gracias a ello- fuertes reacciones, tanto en quien pinta como en quien observa el cuadro. Estos, y un sinnúmero de resultados más, son posibles de lograr mediante el uso de los agregados técnicos correctos.

 

Distintos tipos de barnicetas ttamayo.

 

 

De entre todos los medios que pueden utilizarse en conjunto con el óleo, en este texto me enfocaré exclusivamente en los medios conocidos como barnicetas. Las barnicetas son el medio ideal para pintar al óleo a manera de veladuras y para producir ciertos tipos de impastos. Por ejemplo, aquellas que son delgadas sirven para hacer fluido el óleo salido del tubo, sin adelgazarlo en exceso -como ocurre al hacer fluido el óleo con solvente. Lo que ocurre al hacer uso de barniceta en lugar de solvente es que previene que quitemos al óleo las cualidades que el aceite le otorga, las cuales son: brillantez, lustre, grosor, transparencia y la capacidad de registrar, o no, las huellas del pincel. Las barnicetas gruesas, por otro lado, sirven para hacer distintos tipos de impastos, que dan dureza y mayor capacidad de anclaje al óleo, lo que nos da la oportunidad de anexarle cargas de distintos materiales.

A continuación enlisto algunas de las barnicetas más utilizadas y posteriormente describiré las propiedades y usos de cada una.

  1. Barniceta simple: Hecha con aceite de linaza refinado y barniz damar. Es la más ligera de las barnicetas.
  2. Barinceta prima: Hecha con aceite de linaza espesado ligero y barniz damar. Es una barniceta ligera semi-densa.
  3. Barniceta prima espesada: Hecha con aceite de linaza espesado y barniz, con mayor cantidad de resina. Es una barniceta espesada ideal para impastos.
  4. Barniceta gruesa fluida o barniceta de cera fluida: Hecha con aceite de linaza espesado, barniz duro y cera. Barniceta para impastos de mayor grosor.
  5. Barniceta gruesa o medio de cera: Hecha con aceite espesado, barniz damar y mucha cera. Es una barniceta muy densa, similar a la encáustica, que se usa para impastos y transparencias.

 

La barniceta simple es la forma más básica de barniceta y es, al igual que todas las barnicetas, una fusión de barniz damar, trementina y aceite de linaza refinado.

La barniceta simple se mezcla generalmente con pigmentos muy delgados, para producir capas fluidas, delgadas y transparentes de pintura. Éstas son de utilidad en las primeras manos de un cuadro o cuando se quiere generar la sensación de distancia. Al ser ambos materiales -pigmentos y barniceta- muy delgados, es fácil hacer películas sutiles que se absorban en la imprimatura sin bloquearla, permitiendo el paso de la luz y dejando ver el fondo. Esto es de suma utilidad a la hora de producir lejanías en cuadros de paisaje, cuando se pintan montañas o cielos, por ejemplo.

En el contexto de la pintura contemporánea esta barniceta, al ser muy fluida, es generalmente utilizada para producir drippings (chorreados) y trazos gestuales que dejen ver claramente la huella del pincel, ya que por la fluidez de esta barniceta es posible registrar con precisión las características de cada trazo.

 

Barniceta prima espesada.

 

La barniceta prima es similar a la barniceta simple, pero se produce con un aceite ligeramente espesado. El nombre barniceta primma proviene de la pintura italiana antigua y quiere decir barniceta primera; este nombre se le otorgó gracias a que fue la primera barniceta que se utilizó para pintar un cuadro empleando la técnica veneciana. Al igual que la barniceta simple, esta barniceta es delgada y se usa para producir capas ligeras de pintura, sin ser tan delgadas como aquellas hechas con barnictea simple. Es por eso que suele usarse para pintar espacios interiores, o distancias que no impliquen kilómetros. En el sistema de pintura veneciano, conocido como de magro a grasso, una barniceta como ésta era por lo general la primera barniceta que se utilizaba en la producción a la hora de pintar grisallas. Es una barniceta sumamente versátil que nos sirve, tanto para hacer veladuras y transparencias, como para impastos.

Utilizar barnicetas delgadas como la barniceta prima o la barniceta simple, en las primeras capas de un cuadro, es conveniente debido a que el aceite delgado se adhiere fácilmente al soporte y produce el sustrato ideal sobre el cual trabajar los impastos más gruesos de capas posteriores, sin que éstos se rechupen, craquelen o resequen, conservando así su brillo y sustancia. Todos hemos experimentado al pintar con óleo que, al secar, nuestras capas de pintura tienden a perder brillo, adquiriendo una apariencia seca y un tanto plástica. Esto ocurre generalmente porque comenzamos a pintar con nuestro óleo salido tal cual del tubo, sin enriquecerlo con barniceta; al no agregar barniceta a nuestros óleos, nuestros trazos pierden aceite, pues éste es absorbido por el lienzo y la imprimatura sobre la cual estemos pintando.

 

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Barniceta prima espesada ttamayo.

 

La barniceta prima espesada se prepara con un aceite más grueso, así como con barniz más duro, lo que quiere decir que es una barniceta con una mayor concentración de resina. Esta característica le brinda gran cuerpo, densidad, elasticidad y capacidad de anclaje, lo que se traduce en beneficios para los pintores que gusten o requieran de impastos gruesos que mantengan su corporeidad aún después de secar.

La barniceta espesada es fabricada con aceite espesado grueso. Por su alta densidad, esta barniceta es capaz de soportar gran cantidad de cargas ligeras, como carbonatos o caolines, al igual que cargas pesadas como gravillas o arenas sílicas, manteniéndose lo suficientemente elástica como para no craquelarse con el traslado de las telas o con el tiempo. Esta cualidad la hace ideal para hacer impastos, texturas, cargas y saturaciones en pequeño, mediano y gran formato, en técnicas como el temple de barniceta o técnica de óleo. El grosor o densidad de esta barniceta requiere que de preferencia no sea empleada desde el principio del cuadro, ya que no es tan fácilmente absorbida por la imprimatura. Si ésta es usada desde la mano prima, las capas de pintura pueden tener inconvenientes a futuro, tanto estéticos como estructurales.

Por lo general es conveniente usar la barniceta espesada por dos razones:

  1. Producción de impastos: Como ya mencioné, esta barniceta es ideal para ello, ya que la configuración de materiales que la conforma fue pensada, por los maestros de la pintura del pasado, precisamente para esta tarea. Las cargas que este material acepta van desde el caolín hasta la arena sílica delgada. Su mezcla de aceite y resina no sólo le hace consolidar las cargas, sino que hace que de hecho las requiera para trabajar óptimamente, pues a causa del grosor del aceite que en ella se usa, requiere algo que le ayude a secar con mayor velocidad y que le haga no llorar sobre la tela cuando se use en grandes cantidades.
  2. Brochazos que no dejen huella: Para aquellos pintores interesados en pintura figurativa lisa, en la que no sean obvias las marcas del pincel, este tipo de barniceta también es un magnífico aliado. A mayor grosor tenga el tipo de aceite que utilicemos para extender nuestra pintura de óleo, mayor tendencia tendrá éste a autonivelarse y borrar las huellas de nuestros trazos, cosa que le ocurre a esta barniceta cuando no es utilizada en conjunto con cargas. Sin embargo, es importante ser precavidos con la cantidad de barniceta que utilicemos en estas circunstancias, ya que por su grosor esta barniceta es más lenta en secar y de ser mucha puede escurrir, produciendo efectos que podrían no ser deseados.

 

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Barniceta de cera espesada ttamayo.

 

Por último, las barnicetas de cera, tanto la fluida como la espesa -la cual se conoce también por el nombre de medio de cera fría- son barnicetas que sirven para hacer impastos. Idealmente, estas dos barnicetas deben ser forzosamente usadas con cargas o con materiales secantes como plomo o secativos, esto debido a que la cera tiene un tiempo de secado muy distinto al óleo y a la larga esto puede traer ciertos problemas a las capas de pintura, de no ser empleadas correctamente. Ambas barnicetas de ceras necesitan cargas para ser utilizadas y las cargas que utilicemos dependen de cómo queremos que la luz interactúe con ellas.

Para escoger la carga a ser empleada, se debe considerar el efecto visual que deseamos. Existen tres tipos de cargas distintas: traslúcidas, semitraslúcidas y opacas. Las traslúcidas son las arenas sílicas, las semiopacas son el caolín y el blanco de plomo, y las opacas son carbonatos, como el carbonato de calcio y óxidos gruesos como el bold de armenia y otros. Dependiendo de cómo queremos que nuestros impastos de cera se vean, tanto en cuanto a textura como a refracción de la luz, es el tipo de cargas que debemos utilizar con ellos. Para entender más respecto al aspecto de refracción de la luz de los impastos, les recomiendo leer este texto sobre veladuras, ya que los distintos tipos de cargas en impastos trabajan de forma similar a los pigmentos en veladuras, permitiendo en mayor o menor medida el tránsito de la luz.

Para finalizar, y como dato interesante, las barnicetas de cera fueron desarrolladas por Rembrandt y en gran medida fue este adelanto técnico lo que ha permitido que sus cuadros mantengan el colorido y la flexibilidad mejor que los cuadros de algunos de sus contemporáneos. Muchos impastos de sus cuadros mantienen aún hoy su color y no están tan gravemente craquelados, pese a la gran cantidad de plomo y cargas que él usó en ellos. Recordemos que el plomo, así como el aceite de linaza y en especial el aceite con plomo -como el que se usaba en la época de Rembrandt-, tiene una fuerte tendencia a obscurecerse. Sin embargo, el uso de cera en conjunto con estos materiales encapsula las moléculas, tanto de aceite como de plomo, lo que hace que este proceso se detenga en gran medida. Ésta es una de las grandes ventajas de las técnicas de cera.

En un próximo texto hablaré más sobre los materiales de Rembrandt y profundizaré en para qué y cómo usó él estas barnicetas.

 

El temple de barniceta, el medio ideal para la técnica mixta de temple y óleo

Julio 11, 2016

En una publicación anterior hablé de las razones que siguen haciendo del temple la técnica de pintura más completa que hay, y en efecto, con el temple todo se puede, pero si se sabe de qué forma lograrlo.

El temple, así como es un material fantástico, también es un medio algo temperamental, sobre todo si lo queremos trabajar como a otros medios menos exigentes -como por ejemplo el medio acrílico u óleo convencional. El temple es un medio que requiere de nuestra paciencia para compenetrarnos con el carácter del material, así como conocimiento técnico de los materiales que se usan para complementarlo. Sin embargo, lo principal que necesitamos para controlar al temple es únicamente empezar a practicar, no desesperarnos y analizar el comportamiento del material por sí solo y en conjunto con otros materiales. Al final nos veremos recompensados, ya que, como intenté dejar ver en el texto anterior, es una técnica sin igual.

Ahora lo prometido: la receta del temple de barniceta o temple alemán. Este es el temple ideal para ser trabajado en conjunto con óleo, combinación que nos permite lograr todo aquello de lo que hablé en el texto anterior respecto a los beneficios de la mezcla de óleo y temple.

 

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Diego Velázquez, Dios Marte (The God Mars), 179 cm x 95 cm.

 

La receta tradicional del temple de barniceta es:

  1. Un volumen de yema de huevo (una yema por lo general contiene entre 15 y 17 mL, y su propio volumen determina el volumen de los demás materiales).
  2. Un volumen de barniceta (ya sea barniceta simple, barniceta primma o barniceta primma espesa. No barniceta de cera o barniceta de cera grosso).
  3. Un volumen de agua destilada (puede usarse agua de plancha sin aditivos o agua de lluvia, si se tiene la dicha de vivir lejos de la ciudad).

Utensilios para preparar el temple:

  1. Un tazón. El tazón debe ser de peltre, porcelana o vidrio, preferentemente (una tasa de café puede cumplir perfectamente la función)
  2. Un brochuelo.
  3. Un frasco o cacharro pequeño para contener la clara de huevo momentáneamente.

Pasos a seguir:

  • Primero se debe romper el huevo y separar la clara de la yema, colocando la clara en un tazón y manteniendo la yema en el cascarón. Se debe tener cuidado de no romper la yema al separarle de la clara.
  • Segundo: Se pone la yema, sin la membrana que la recubre, en un tazón. Para quitar la membrana fácilmente se recomienda, una vez separada la clara de la yema, colocar la yema sobre un trozo de papel de baño o papel absorbente, pincharla y verter su contenido en el tazón. De esta forma, la membrana quedará pegada al papel y podremos desecharlo fácilmente sin hacer un batidero. La mitad del cascarón de huevo roto en la que sosteníamos la yema es una buena taza de referencia para medir los volúmenes respectivos de barniceta y agua que nos falta agregar.
  • Se mide aproximadamente el volumen de barniceta en la cáscara de huevo y se coloca junto con la yema en el tazón.
  • Se baten la yema y la barniceta, machacando los ingredientes con el brochuelo. Se debe presionar con las cerdas del brochuelo hasta el fondo del recipiente con fuerza, como si de un mortero se tratara. Esto es imperativo para que la emulsión se logre, pues sólo batir o agitar los ingredientes no logrará la emulsión (el temple) y eso resultaría en problemas, una vez colocada en el soporte. Es por esto que es necesario batir el temple aplastando el brochuelo contra el fondo de nuestro tazón, una y otra vez, hasta que la mezcla sea perfectamente homogénea. El movimiento es similar al que hacemos con una bomba de mano para destapar inodoros. Nota: El brochuelo debe haber sido utilizado únicamente para preparar temple; si se ha usado para pintar, los residuos de color que éste contuviera mancharán al temple.
  • Por último se agrega un volumen de agua destilada y se vuelven a integrar los materiales mediante el mismo proceso de machacado.
  • ¡Ya esta listo nuestro temple, podemos comenzar a pintar! Pero antes debemos guardarlo en un recipiente con tapa, para que no se le evapore ni la trementina de la braniceta, ni el agua. El temple tendrá una vida útil aproximada de una semana, si lo mantenemos en refrigeración. Una vez se eche a perder -huele a huevo podrido cuando esto ocurre- se debe tirar el temple y preparar uno nuevo, pues así ya no es útil para pintar. El frasco en que se echó a perder se debe tirar si es de plástico o hervir si es de vidrio, de lo contrario el siguiente temple que guardemos en él se pudrirá rápidamente. Es conveniente sólo sacar del refrigerador la cantidad de temple que habremos de utilizar, para extender la vida útil del temple el mayor tiempo posible y no desperdiciar nuestros temples por podrirse antes de terminárnoslos.
Andrew Wyeth, Willard Coat, Acuarela y Dry Brush (1968)

Andrew Wyeth, Willard Coat, Acuarela y Dry Brush (1968)

 

Este temple puede ser usado con un solo volumen de agua o hasta con 10 volúmenes; la cantidad de agua depende de lo que se desee pintar. Hay que considerar que a más cantidad de agua tenga el temple, menor será su capacidad de anclaje y por lo tanto, menor la cantidad de pigmento que podrá cargar. Usar el temple muy diluido es ideal para ciertos tipos de veladuras fluidas, o para ciertas etapas de los cuadros, como los comienzos. La razón es debido a que por la gran cantidad de agua, esa primera mano penetrará fácilmente en la imprimatura y nos permitirá construir a partir de ella con mejores resultados. Otra característica del temple con mucha agua es su carácter visual mate. A más agua contenga un temple, será más magro y a menos agua contenga, será más graso. Un temple magro será mate y un temple graso será un poco más lustroso o satinado, dependiendo esto también de la cantidad y el tipo de pigmento -o cargas- que se le agreguen.

También puede ser utilizado este temple, diluido con poca agua, o incluso sin diluir. Esto nos permitirá dar pinceladas más gruesas y lustrosas, y es de hecho ésta la manera en que debe utilizarse para ser mezclado con óleo, ya que el agua dificulta un poco la fusión de estos dos medios. Otro elemento importante que facilita la integración entre el temple y el óleo son las cargas que se le agreguen a los mismos para realizar los impastos. Se recomienda sólo usar cargas sutiles, como el caolín y el carbonato, en las primeras manos y no ponerle cargas ni muy pesadas ni en mucha cantidad a las mismas, ya que éstas no resistirán, a menos que se les agregue más barniceta u óleo a nuestros impastos. A mayor cantidad de óleo o barniceta, más variedades y cantidad de cargas pueden ser utilizadas.

 

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Andrew Wyeth, Airborne, temple sobre tabla y Dry brush.

 

Para usar cargas pesadas en conjunto con el temple, en caso de que se quiera utilizar éste como técnica única sin mezclarlo con óleo, habría que agregarle la clara del huevo al mismo temple e integrarle con los demás materiales. De esta forma se tendría la posibilidad de agregar cargas considerablemente más pesadas, como arenas sílicas delgadas, y mayor cantidad de cargas delgadas, como carbonato de calcio o el caolín. Por supuesto, a mayor proporción de pigmento y carga, mayor la proporción que se requiere de temple y menor la cantidad de agua que éste debe tener. Con la clara, la calidad visual del temple cambia y se vuelve ligeramente menos oleosa; si esto representa un problema, se pueden poner veladuras finales sobre las cargas con un temple sin clara.

Si un cuadro se comenzó con un temple hecho con x tipo de barniceta, los temples que se utilicen para continuar el cuadro deben ser de preferencia preparados con el mismo tipo de barniceta, o barnicetas más gruesas conforme se avance hacia las capas superiores. Nunca debe continuarse con barnicetas más delgadas, porque las capas de pintura podrían tener problemas, a causa de las variables en los tiempos de secado.

Si tienen alguna duda respecto al uso de este temple, o respecto a su combinación con óleo, no duden en dejarnos un comentario.

 

Razones por las que el temple es, aún hoy, la técnica de pintura más completa que hay

Julio 4, 2016

 

3456-006.jpg Andrew Wyeth Off at Sea, 1972 tempera on panel overall: 85.73 x 85.09 cm (33 3/4 x 33 1/2 in.) Private Collection © Andrew Wyeth

Andrew Wyeth, Off at Sea, 1972, temple sobre tabla, 85.73 x 85.09 cm, Private Collection © Andrew Wyeth

 

Aunque hoy en día ha caído en desuso, el temple es uno de los medios de pintura más antiguos que existen. En últimos tiempos ha sido remplazado por óleos, gouaches, acrílicos y acuarelas prefabricados que las empresas de materiales vendemos, probablemente por la practicidad que nos brinda la posibilidad de apachurrar un tubo y extraer pintura para pintar de forma inmediata. Sin embargo, pese a los avances tecnológicos de la industria de los materiales de pintura, el temple sigue siendo quizá el mejor, más versátil y visualmente atractivo medio de pintura de la historia, no teniendo un sustituto entre los medios actuales, ni comparación en cuanto a los resultados que con él se logran.

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